
XANA
Las xanas son ninfas o hadas benéficas, vinculadas generalmente
a cuevas, fuentes y cauces de los ríos. Tienen un aspecto totalmente
humano, si bien son pequeñas de estatura, suelen poseer una larguísima
cabellera, y son de una extraordinaria belleza. Se piensa que, en el área
oriental de Asturies, les inxanes, eran las mujeres de los moros que dejaron
éstos cuando se fueron y que estaban metidas por las cuevas. Al
contrario de lo que se podría pensar, suelen vestir el traje tradicional
asturiano, y no las resplandecientes túnicas blancas, cortas o
largas, que podrían ca-racterizar a la Dama del Lago de los mitos
de origen celta, aunque hay quien piensa que les xanes visten túnicas
plateadas o que visten de blanco.Al contrario, también, de lo que
se podría pensar, se considera a les xanes son cristianas, las
hicieron cristianas en algún momento de la historia, sin perjuicio
de que, en el oriente astur, se las crea moras. Suelen habitar en cuevas
y fuentes: en las profundidades de las primeras guardan ellas sus tesoros;
por los caños de las fuentes salen ellas al exte-rior o hacen que
salgan ovillos de hilo para poderlos devanar, actividad ésta que
les gusta en demasía y que suele ser común a casi todas
las historias.
Las Xanas, a pesar de su parecido con las Ninfas de la mitología
clásica, presenta una serie de peculiaridades que las hacen diferentes:
La mayor parte de su tiempo la dedican al canto y a peinar sus sinuosas
cabelleras, sin embargo también realizan otras tareas como cuidar
del ganado y de sus propios hijos. Una de sus mayores obsesiones es la
de cambiar a sus "Xaninos" por bebes humanos, aprovechando el
descuido de las madres cuando bajan al río a lavar la ropa. Resulta
curioso que la prole de estas bellos seres resulte tan enfermiza que intenten
conseguir bebes humanos, debiéndose ésto quizá a
que se trata de una raza en vías de extinción. Unas de las
cosas que hacían sospechar a las madres humanas era que la criatura
languidecía a ojos vistas y la piel se volvía cada vez más
oscura, además de observar con estupor que el usurpador poseía
una dentición completa, a pesar de contar con pocos meses de edad.
Es corriente en el folclore asturiano los cuentos que relatan estos sucesos,
como aquel "xanín" que al ver los pucheros en el llar,
exclama asombrado: " mis cientoveinte años cumplí,
y nunca tantos pucheros en la lumbre vi", y entonces dándose
cuenta del cambio volvía la madre al río para obligar a
la Xana a devolver a su verdadero hijo, lo cual hacía malhumorada
y arregañadientes. Sin embargo estos seres también se dedicaban
a tareas menos rurales, así en la Noche Mágica por excelencia,
la Noche de S. Juan el 24 de Junio, las Xanas se hacen visibles para quien
las quiera contemplar con sólo acudir a los sitios que habitan
como fuentes, lagos y ríos. Aquellos que quieran acometer tal hazaña
en-contrarán a la Xana sentada en una roca, cantando y portando
una madeja de hilo de oro, que entregarán a aquel que se lo pida
prometiendo desposorio y magníficos tesoros para aquel que consiga
deshilar la madeja sin cortar el hilo pero si el hilo se rompiese, se
castigará al humano de una manera cruel que acaba en su muerte,
atrayéndole hasta el fondo de las aguas.
Les xanes aparecen delimitadas en un área geográfica que
ocupa el centro y oriente de Asturias. Curiosamente, más al occidente,
desaparece todo rastro de les xanes. Ello podría deberse a que
el origen del mito se introdujera por el oriente, pero deja en entredicho
su posible origen celta. Parece estar asumido que bajo el nombre de 'xana',
hoy día, no se hace referencia a un único mito de origen
celta, o romano. Se piensa más bien que pueda ser una deformación
lejana de un antiguo mito celta, un impreciso recuerdo de una antigua
divinidad femenina que era conocida en Asturias en la época en
que existía la práctica social del matrilinealismo.
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