| Comentarios de la etapa:Esta etapa será practicamente llana; hasta Panes
pedalearemos siguiendo el Cares (podemos no
llegar a Panes si hacemos un pequeño desvío
por Mier
), encontraremos muchos lugares de
reunión de aficionados a la pesca (trucha y
salmón): pero a partir de Panes, seguiremos
encontrándolos a lo largo del río Deba; este río
es el que ha socavado el sobrecogedor
desfiladero de la Hermida, abierto en 1873. Si
no usas casco con la bici, este puede ser el
momento de animarte a empezar porque hay un montón
de carteles avisando de desprendimientos!! 10
Kms. después de Panes, encontraremos una
desviación a la derecha que nos conduciría,
llevando la bici al hombro, a Tresviso,
capital del queso "Picón". Ni se te
ocurra desviarte! Los más animados y suicidas
podrán hacer ese descenso saliendo desde Sotres
(esperamos poner pronto una foto de este
descenso no apto para cardiacos). Después de
otros dos Kms., en La Hermida, tendrás otro
desvío a la derecha hacia Beges; este es más
humano. Pero si prefieres seguir con el llano,
sigue 8 Kms. más hasta Santa María de Lebeña,
donde hace dos años robaron la magnífica
virgen románica que cobijaba. Vueltos a la
carretera, a la altura de Castro-Cillórigo,
tenemos indicada la presencia de un museo etnográfico
de caracter privado. Una vez llegados a Tama,
podremos visitar su hermosa ermita se Santa
Eulalia, en el barrio de Llayo, obra gótica del
siglo XV. Más allá Ojedo, con restos románicos
en la portada de su iglesia parroquial y su
ermita de San Tirso. En Potes tenemos todo tipo
de alojamientos; merece la pena quedarse al
menos un dia allí para visitarlo: es precioso.
Excursión recomendada: Santo Toribio de Liébana,
a 3 Kms. de Potes en subida constante.
En este monasterio hay un importante Lignum
Crucis, o pedazo de madera de la cruz de Cristo.
Lo que ya no es tán seguro es que precisamente
aquí, bueno, en el monasterio anterior,
estuviera Beato de Liébana, que no fue ningún
aspirante a santo, sino un señor (era monje)
que se llamaba así. Este hombre escribió el
Comentario al Apocalipsis, cuyas copias,
multiplicadas por la laboriosidad de los
monasterios, fueron ilustradas con deslumbrantes
miniaturas.
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