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Ruta de los Molinos (comentarios
de un viajero)
Asturias atesora infinidad de posibilidades para disfrutar
de una naturaleza , cambiante en cada estacion. adentrarse
en los caminos rurales, es saberse dueño del
propio tiempo, y ¿quien sabe?....que puede suceder,
cuando detras de cada recodo , de cada arbol, de cada
valle,y cada puente, surge una nueva sensacion.
La Ruta Mariñana de los Molinos comienza a la
entrada de Tazones, donde se puede observar el Molín
de Kiku, restaurado conservando la tradición
molinera. Bajaremos a continuación hasta el puerto,
donde podemos ver faenar a los pescadores. A la derecha
del puerto, un panel informativo del Jurásico
Asturiano nos invita a descubrir huellas de dinosaurios
en el «pedreru» de la playa. Desde el puerto
de Tazones, en el barrio de San Roque, el camino sigue
hacia el Oeste por una senda muy empinada. Después
de una fuerte ascensión, en Villar podemos acercarnos
al faro y disfrutar del espléndido paisaje costero
hacia el este, con el Cabo Lastres y la Sierra del Sueve.

Nuestra ruta sigue al lado del segundo panel informativo
del Jurásico, en dirección Noroeste, por
un camino que nos llevará hacia los acantilados,
donde aparecieron icnitas de dinosaurios. La ruta sigue
paralela a la costa hasta la Punta l'Olivu entre pinos,
eucaliptos y pastizales costeros con «les muries»
de piedra características del paisaje «mariñán».
Desde la Punta l'Olivu se pueden observar La Cruz de
Ureta, testimonio del naufragio de unos infortunados
pescadores de Gijón, y hacia el Oeste, la línea
tortuosa de acantilados perdiéndose en el horizonte
del Cabo Peñas.
La ruta se aleja de la costa, asciende suavemente hacia
la iglesia de San Félix d'Oles. A partir de ahí
nuestra ruta coincide con el antiguo Camín Real
que comunicaba Tazones con Gijón. Seguimos en
dirección Suroeste atravesando Oles, pasando
por la casa de Tomás Noval, último minero
de azabache. Desde ahí, y mejor si es en compañía
de Tomás, podemos descender al arroyo de Oles,
donde están las antiguas minas del azabache,
y junto al río, los tres antiguos molinos de
la zona, el Molín d'Arriba, el del Medio y el
d'Abajo junto a los impresionantes acantilados de l'Escañón.
Desde casa Tomás Noval, el Camín Real
atraviesa los barrios de Les Areñes, Miénagos,
pasa por delante de la casa de Samuel González,
un joven azabachero, y sigue por La Lloraza, donde podemos
visitar la iglesia románica de Santa Eulalia
de La Lloraza, del siglo XII-XIII, de planta rectangular,
cabecera cuadrada, con muro de mampostería revestido
de sillares. En el exterior la decoración se
concentra en la portada Oeste. Conserva los canecillos
del tejaroz, todos antropomórficos, y decoración
en la ventana del testero, que es de arco de medio punto.
Después de La Lloraza, se deja el Camín
Real para descender por un camino a la izquierda, dirección
Sur y SO, pasando al lado de la Carbayera de la Lloraza
hacia el cauce del río Merón. El camino
sigue dirección Oeste hasta Puente Robléu,
donde iniciamos la senda por los márgenes del
río. A lo largo de este Camín de los Molinos
que nos llevará hasta la playa de Merón,
se pueden observar una decena de esos ingenios hidráulicos
que desgraciadamente ya no gozan de un buen estado de
conservación. Unos pocos fueron restaurados con
diversos fines, pero la mayoría sólo nos
permite observar algunos mecanismos o simplemente parte
de la fachada.
El primero, el Molín de Modesto el Tánganu,
muy degradado, tiene como detalle singular la disposición
lateral de la rueda, cuando habitualmente el «rodendu»
se encuentra debajo del edificio y de la «muela».
A continuación cruzaremos el río por el
puente de acceso al Molín de l'Aturiellu, del
año 1787 y restaurado en 1987. Luego, el Molín
de Perote, que aún conserva el «rodendu»,
la «muela» y la «moxeca». El
Molín de Requexáu fue el último
que molió en el río Merón. Aún
conserva su maquinaria y el dueño actual no descarta
ponerlo a funcionar algún día. En los
prados existentes junto a este molino también
se pueden observar algunos caballos de raza asturiana,
los asturcones.
Un poco más adelante, nos cruzaremos de nuevo
con el Camín Real a su paso por el río
Merón en lo que fue el Puentón de la Grúa,
actualmente derruido, que comunicaba los pueblos de
Argüeru y Careñes. Más abajo pasaremos
junto a las ruinas del Molín del Campu, y el
Molín de Ferbeyón, del que dicen era el
que mejor molía. Antes de llegar al siguiente,
el Molín de Cerilo, cruzaremos la espectacular
presa de este interesante edificio de dos plantas, que
tenía vivienda y corredor de madera mirando al
sur. El molinero cobraba por el sistema de «maquila»
cuando en los demás, de tenencia vecinal, cada
uno molía por turno. El siguiente, el Molín
de la Carbonera también era de dos plantas y
tenía vivienda. A continuación, el Molín
del Vayu, erigido en un hermoso paraje y cerca de un
puente de piedra que comunica Argüeru con Careñes,
ha sido restaurado como segunda residencia.
Desde el Molín de Cerilo hasta el Molín
de Vayu se puede hacer un recorrido alternativo, ascendiendo
fuertemente desde el río hasta el barrio de Abedules,
donde reside Néstor Corrales, artesano tradicional
del azabache y último inquilino del Molín
de Cerilo. Un poco más arriba pasaremos por la
casa de Avelino Solares, también artesano y azabachero,
y por un camino en dirección Oeste volveremos
suavemente hacia el río, pasando antes por casa
de Gerardo Ordieres, que también fue afamado
azabachero de la comarca. El camino desciende fuertemente
hasta el Molín del Vayu.
Siguiendo el río de nuevo encontraremos el Molín
de Posada, bello edificio con arco, en medio de un frondoso
paisaje de ribera con alisos, laureles, fresnos, castaños,
avellanos y rosales silvestres. Los dos siguientes,
el Molín Nuevu y el Molín de la Peña,
están cercados y en estado ruinoso. El segundo
está integrado en el mayor salto de agua del
río Merón. Y ya antes de llegar a la playa,
el Molín d'Hevia, el Molín de Bastiana
y el Molín de Merón apenas conservan restos
más allá de la memoria oral de los mayores
de la zona.
La ruta finaliza en la playa de Merón, pequeño
estuario de conformación dunar y última
playa natural del concejo de Villaviciosa.
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