Grado de dificultad: medio
Desnivel: 1350 m
Duración: 4 horas
Recorrido: discurre en torno a los pueblos del Valle de
Sajambre. Para ello, utilizaremos los caminos que antes
de la construcción de las carreteras comunicaban los
pueblos del valle.
Partimos de Ribota, primer pueblo que nos encontramos
tras finalizar el desfiladero de los Beyos si venimos
desde Cangas de Onís. Desde la carretera nos adentramos
en el pueblo en dirección a la Iglesia, encontrándonos
con excelentes representaciones de arquitectura popular,
constante que se repetirá en todos los pueblos del
valle. Atravesamos el pueblo en dirección al río Sella,
buscando la salida del mismo hasta un puente situado a
nuestra izquierda. Seguimos la margen derecha del río,
por el camino viejo que comunicaba con Oseja, Vierdes y
Pío. El camino continúa en suave ascenso entre prados de
siega y bosques de ribera (castaños, alisos, fresnos,
robles, avellanos…) hasta llegar a un cruce de caminos
desde el que avistamos el pueblo de Vierdes. De frente
al camino nos llevaría a Vierdes y Pío y a la izquierda,
ascendiendo más bruscamente, al pueblo de Oseja.
A Oseja llegamos por el barrio cercano a la escuela
dejando a nuestra derecha, a medida que nos vamos
acercando a la carretera general, la Iglesia de la
Asunción, reconstruida en el año 1855 por D. Ignacio
Díaz Caneja, natural de Oseja y que fue Obispo de
Oviedo. Son múltiples las edificaciones que reflejan las
características de la arquitectura del Valle, destacando
en ellas las galerías acristaladas y balconadas de
madera en casas de piedra bien orientadas. Los hórreos a
dos y cuatro aguas, así como fuentes vecinales, hornos o
casonas como la de Piñán, hoy en ruinas. En la parte
alta del pueblo está, rodeada de nogales, la ermita de
San Roque por donde continuará nuestro camino hacia Soto
coincidiendo en este tramo con la Senda del Arcediano,
así denominada en honor a su promotor el archidiácono o
Arcediano de Villaviciosa, Pedro Díaz de Oseja,
sajambrino que vivió a principios del siglo XVII. Antaño
era el único camino real que unía en esta zona, Asturias
con León, tanto para el transporte de mercancías, como
para el de viajeros, hasta que a finales del siglo XIX
se abrió la actual carretera de Cangas de Onís al puerto
del Pontón.
Durante todo el recorrido, y a medida que ascendemos, es
constante en el paisaje los picachos de blanca caliza.
Una de estas Peñas es representativa sobre todas las de
Sajambre, la Pica Ten (1.222 m), que emerge en el Valle
como un estandarte natural. Continuamos el ascenso por
la pista hasta llegar a un cruce de caminos, el de la
derecha nos lleva a Vegabaño. Tomamos el camino de la
izquierda que tras ir cruzando bosques, a la orilla del
río, nos llevará hasta la entrada del pueblo de Soto que
es el pueblo más alto del Valle, rodeado de abundante
vegetación y muy próximo a los Picos, en el que destaca
la típica arquitectura rural de montaña, casas o casonas
de piedra y madera, las escuelas y la iglesia parroquial
próxima al año 1600.
Desde Soto son posibles distintas rutas, la más
frecuentada es la que nos lleva a la majada de Vegabaño,
atravesando un magnífico bosque de hayas.
Después de visitar el pueblo retrocedemos para tomar la
carretera que desciende de Soto a Oseja, seguimos la
carretera, pasando el túnel, hasta llegar al mirador de
Vistalegre, desde donde observaremos la mejor panorámica
del conjunto del Valle de Sajambre.
Después de dejar el mirador y tras bajar unos metros
tomaremos una senda que sale a la derecha de la
carretera y desciende en zigzag por la ladera sobre el
pueblo de Ribota, aquí existe una pequeña desviación
hacia la derecha que tras pasar una portilla de madera y
bordear unos prados, nos conduce a la pista que nos
llevará de nuevo a Ribota, donde finaliza nuestro
recorrido.
Fuente:cortesia PICAYO