El río Cares es el río más representativo de los Picos de Europa, a los que cruza de Sur a Norte desde su nacimiento en Panderrueda. Antes de llegar a Caín, pasa junto a las aldeas de Caldevilla, Soto y Posada de Valdeón y Los Llanos. En su curso alto recibe las aguas de las riegas de Peguera y Mesones, del macizo occidental, y Asotín, Mueño y Tejo, del central. A la altura de Poncebos su cauce se engrosa con el aporte del Duje, que baja desde Aliva, y en Arenas de Cabrales con la afluencia del Casaño. Finalmente, él mismo vierte al río Deva; hasta entonces sus frías aguas son de un fuerte color esmeralda, que se diluye en la mecedura.
Una de las peculiaridades del régimen hídrico del Cares son sus súbitas y fuertes crecidas, que se producen principalmente en época de deshielo pero también se registran en pleno verano; los vecinos de Valdeón y Cabrales aún recuerdan la que se produjo en diciembre de 1980, que ocasionó graves daños en la comarca. Por otro lado, la limpieza de sus aguas propicia una notable riqueza biológica, cuyos elementos más representativos son el salmón y la nutria.
La garganta labrada por el rio Cares entre los macizos del Cornión y los Urrieles constituye una de las vistas más espectaculares que ofrece el grandioso conjunto de los Picos de Europa. Sus bellezas fueron admiradas ya en los primeros años de este siglo por los pioneros exploradores de este sistema montañoso, entre ellos los ingleses Abel Chapman y Walter J. Buck y Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa.
El desfiladero discurre entre la aldea leonesa de Caín, perteneciente al municipio de Posada de Valdeón, y el sitio de Poncebos, en Cabrales. Una senda, abierta en la roca entre 1942 y 1949, discurre por él durante 12 kilómetros, siguiendo el curso del río, sobre el que llega a elevarse 800 metros en el punto más alto. La garganta se cierra poco antes de llegar a Caín; en esta angostura se encuentra la presa construida en 1917 y 1924 por la Compañía Electra del Viesgo para desviar una parte del cauce a una canalización que recoge, además, las aguas de las riegas de La Jerrera, La Pasada y Canal Dobresengos para abastecer la central hidroeléctrica de Poncebos.
En el paisaje predomina la roca desnuda salvo en las vegas de Caín, pero resulta sorprendente el gran número de encinas que cuelga de las verticales paredes del desfiladero. Caín, emplazada bajo una vertiginosa caída de más de un kilómetro desde el pico Jultayu (1.935 m), observa una peculiar división en dos «barrios» que responde a la dispar dedicación pastoril -cabras- y agrícola -pequeños huertos y recolección de hojas de tilo- de cada uno de ellos. La ruta del Cares -que puede ampliarse hasta Posada de Valdeón, cubriendo un total de 21 kilómetros- es muy frecuentada por excursionistas, siendo, junto a La Ercina, el enclave de los Picos de Europa que soporta una mayor carga turística; esta circunstancia es responsable de su degradación, especialmente por el depósito de basuras.
Fuente: universidad de oviedo