EL
ORDOVICICO , exposicion en las escuelas del carmen de ribadesella
, Bajo el túnel ordovícico del Fabar se han encontrado los
restos de vida fosilizada más antiguos de Asturias. La excavación,
realizada en el tramo de la Autovía del Cantábrico que une Colunga y
Ribadesella bajo el Sueve, ha sacado a la luz un tesoro de alto valor geológico
y paleontológico: fósiles invertebrados marinos como trilobites; microfósiles
y otros organismos hoy desconocidos conforman, junto con la presencia de
caolín y del petroleo más antiguo de España, un valioso botín que ya
ha sido declarado de interés geológico internacional Hace 460 millones de años
sólo había vida en el mar. Asturias estaba sumergida y formaba parte de
la plataforma continental. Una plataforma continental de dimensiones
gigantescas, pues tenía una anchura de unos seiscientos kilómetros.
Aquel mundo perdido se extinguió casi en su totalidad, desapareció el
90% de todas las especies que lo habitaban, después de la glaciación de
finales del Ordovícico y de «la madre de todas las extinciones», como
la llaman los científicos, ocurrida en la tierra hace 250 millones de años
y que dio paso a la vida como la conocemos en la actualidad.
Ahora, las obras del túnel del Fabar han dejado al descubierto el más
importante vestigio encontrado en el norte de España de aquel mundo
perdido.
Un yacimiento fosilífero en el que se han seleccionado 3.000
kilos de material paleontológico y detectado 183 niveles con fósiles en
850 metros. El hallazgo es de tal nivel que la Subcomisión Internacional
de Estratigrafía del Ordovícico, a propuesta de su presidente, Stan
Finney, ha declarado el lugar de interés geológico mundial. Incluso, el
túnel ha pasado ha llamarse oficialmente Ordovícico del Fabar. Juan
Carlos Gutiérrez Marco, director del Instituto de Geología Económica
(CSIC-UCM), descubridor del yacimiento, lo califica como «el más
importante del Ordovícico del noroeste peninsular». Una unidad fosilífera
que permitirá a los científicos conocer mejor aquel «momento crucial de
la vida» gracias a una «unidad estratigráfica excepcional en la que se
registra, capa a capa, cómo era la vida en la tierra hace 460 millones de
años; el reemplazo de especies, la extinción de otras, la diversidad
biológica de la época... en fin, una unidad fosilífera única y de
enorme interés científico».
Desde los años cuarenta, se sabía que había fósiles del Ordovícico en
la sierra del Sueve. Se consideraba la zona más fosilizada del Ordovícico
occidental, pero el predominio de la pizarra en la zona, cubierta además
por la vegetación, hacía muy difícil el descubrimiento de estas rocas
fosilíferas.
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