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El Nuberu
Asturias es uno de los sitios mágicos de España,
ven y pasea por sus bosques; quien sabe, quizás
durante la noche de san xuan te hechice una xana, o
un pastor, y no puedas abandonar nunca más estas
tierras...
Físicamente,
podríamos describirlo como un viejo muy alto
y de ojos ardientes, dotado de una enorme barba y puntiagudas
orejas, que viste una "pelleya" de cabrito
y se cubre con un enorme sombrero negro, que acostumbra
a cabalgar sobre los negros nubarrones arrojando pedrisco
en los campos y arruinando las cosechas. Aún
así, no coincide la descripción que nos
aportan los más conocidos folkloristas asturianos,
ya que Gumersindo Laverde, aún en el siglo pasado,
lo describe como un enano deforme, de rostro tostado,
largas melenas y enormes brazos que viste con toscas
pieles y lleva sombrero negro de alas de cuervo y baja
a la costa tronando tormentas, lo que le hace muy similar
al "Escolar" de los vaqueiros; contrasta claramente
con el personaje descrito por Bernardo Acevedo, que
dice que en su Boal natal, dicen que es enorme, vestido
de sayal pardo oscuro y es conocido como "Reñubleiro";
eso sí, también dicen que viene montado
en una nube arrojando pedrisco.
¿Llegó a tener este pesonaje la categoría
de divinidad en el solar astur? Es probable que todo
lo que envuelve al mito del "Nuberu" forme
parte de un antiguo culto pre-cristiano, como se puede
deducir a partir del hallazgo en Carrio (Villayón)
de una pizarra goda del s. VII: se trata de un conjuro,
quizá obra de una especie de "tempestarii"
al modo de los latinos, que eran especialistas en ahuyentar
las tormentas, que lleva grabada de manera significativa
y por tres veces, la pentalfa, Muchas veces se le cita
con el nombre de Juan de Egipto, Juan Orito, etc., y
le acompaña una leyenda repetitiva en toda Asturias,
que dice que el nuberu vive en aquel lejano país
y prestó ayuda a un asturiano que lo ayudó
cuando vino a tirar pedrisco y, al ser "esconxurado",
no pudo volar de nuevo sobre la nube; cuando el infeliz
paisano, guerreando en aquel lejano país, cae
prisionero, éste, aún agradecido, le libera
y lo devuelve raudo al solar astur, donde llega a tiempo
de impedir la boda de su novia.
Dado su carácter dual, benigno y maligno, las
gentes conocían diversas fórmulas para
"esconxurarlo", en la que se deja traslucir
claramente que el nubero y el diablo no son cosa distinta:
la presencia del cura, y más si estaba rodeado
de niños, era infalible, siendo míticos
en esta labor el de Villanueva de Teverga o el de Xedrez
en Cangas del Narcea; infalible era lanzar lejos el
zapato del cura, como hacían en Grado; también
tocar las campanas de capillas e iglesias (en este menester,
había campanas "especializadas", como
el famoso "truebanón de Belmonte";
y así, muchas campanas llevan "culebrones"
dibujados, porque al fin y a la postre, el nuberu es...
el diablo. También se ahuyentaba la tormenta
poniendo en la cortada la pala y el rodallu del pan
al revés (Tineo); la pala de dientes y de enfornar
(Navia), la pala de enfornar y laurel bendito (Villayón),
donde, además, tocaban la caracola; el carro
del país volcado; poner en la ventana la "piedra'l
rayo", que en realidad era un hacha pulimentada
neolítica; y, como no, el laurel bendito en Ramos;
etc. Por fin, si todo ello fracasaba, siendo el paisano
asturiano tan inclinado a "poner una vela a Dios
y otra vela al diablo", recurría a las jaculatorias,
siendo las más utilizadas popularmente, con ligeras
variantes según el lugar, las de Santa Bárbara
("Santa Bárbara bendita que n'e1 cielo tás
escrita con papel y agua bendita. En el nombre de la
Cruz, paternoste, amén, Jesús") y
San Bartolo, que tiene al diablo atado con una cadena
("San Bartolo se levantó y con Jesucristo
se encontró. ¿A ónde vas, Bartolomé?
Yo, Señor, con vos iré. Pues voy a darte
un don que nunca dí a varón: ónde
fueres nombrado, nun caigan rayos nin centellas, nin
muyer muera de parto, nin criatura de espanto").
O, como aún recitan en Grandas de Salime: "Tente
nube y'a nublado, que Dios pode más que´l
diablo; tente nube, tente tú, que Dios pode más
que tú".
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