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Los
cubos de la memoria, por
Agustín Ibarrola
El
puerto de Llanes está rodeado de una montaña de cubos
de hormigón que lo protegen. Los cubos, con sus vértices
y aristas dispuestos para romper la fuerza de las olas,
crean un paisaje caótico e irregular, una montaña
hueca llena de cavernas que han de absorber la enorme
fuerza del mar Cantábrico. El
mar rompe al borde de la montaña de cubos, pero su
sonido se prolonga por el interior hasta debajo de donde
pintamos. Así es que tanto el sonido como las
vibraciones de los cubos de sesenta toneladas han
influido en esta pintura.Yo no quise ver solamente las
paredes de los cubos. Esas paredes se inclinaban en
diversas direcciones formando pequeñas y grandes
agrupaciones con espacios reducidos, íntimos y con
espacios muy abiertos y amplios ofreciendo puntos de
visión muy cambiantes. Pintar sobre las múltiples
superficies de una impresionante cantidad de cubos ya ha
sido por mi parte una primera elección de soporte poco
convencional. Ante este mundo de cubos de geometría idéntica
a la de cualquier otro puerto en cualquier lugar de la
Tierra, he contemplado el paisaje de Llanes y de
Asturias, y he querido que mi pintura contenga algo de
la historia de sus gentes. Así, en los rincones mas
apropiados he recogido sus pinturas milenarias, sus
formas de vegetación relacionadas con su desarrollo
económico, sus herramientas de trabajo, la emigración,
personajes y leyendas.Por eso he querido que mis cubos
no fueran solamente geometría conceptual. La geometría
la he desarrollado desde mi memoria estética
comprometida con mi tiempo que está presente en mis
pinturas, grabados esculturas, bosques y rocas."Esta
montaña artificial de hormigón sumerge parte de su
dimensión con las mareas, lo cual me ha hecho
considerar las partes que debía cubrir de color y las
que debía dejar sin pintar. Además he debido
seleccionar cuidadosamente los cubos que van a estar mas
tiempo sumergidos produciendo efectos ópticos, como los
peces que se mueven o los ojos que nos miran desde el
fondo del mar." El
mundo material y formal del hormigón es importante en
la obra ya que en sus superficies los grafismos tienen
un soporte textural extraordinariamente rico y
natural.Los colores empleados adquieren matices muy
distintos según las luces del día. Debido a la
proximidad de los Picos de Europa, Llanes está en un
ecosistema donde se producen abundantes cambios de luz
durante el día.La acumulación de cubos produce una
gran acumulación de colores y líneas donde los
conjuntos se perciben sin orden aparente, pero generando
sorprendentes composiciones. En estas condiciones, los
cubos tienden a perder su propia geometría e incorporan
la parte pictórica general de todos ellos. Es entonces
cuando se hace mas presente que, en obras como esta, no
existe una única mirada frontal. Toda ella se
manifiesta en su inmensa diversidad donde uno se
encuentra envuelto por un mundo de cubos que no tienen
cara, ni espalda, ni costado y donde cualquier punto de
vista es igual de importante.
Alguna
de las caras de los cubos no están cubiertas de color
para sacar partido del color y materialidad propias del
hormigón. En este punto debo decir que la elección de
los distintos colores, el peso asignado a cada uno de
ellos, su papel en el conjunto de la obra, han sido
objeto de una profunda reflexión. La relación entre un
cubo y otro es muy compleja por que unas veces es en
base a un solo color y otras con colores muy
variados.
Pero
las identificaciones fundamentales en esta obra las
establecen las líneas rítmicas espaciales. La línea
tradicional suele ser el dibujo de una forma figurativa
o abstracta. Yo estoy empleando líneas estructurales
espacial y conceptualmente muy distintas. La línea
estructural define el encuentro y las relaciones entre
las distintas superficies del cubo. La utilización de
lo que yo denomino Línea Estructural nace como
consecuencia del desarrollo de conceptos del espacio
plástico utilizadas previamente por el Equipo 57, así
como por otros artistas cubistas, Mondrían y otros
artistas más recientes. La Línea Estructural sirve
para establecer la relación de continuidad entre las
distintas caras del cubo mediante la eliminación o
alteración pictórica de las aristas. Los espacios
plásticos establecidos por las líneas se prolongan en
las distintas caras del cubo, de modo que producen la
sensación de continuidad de una de las caras sobre
otras obteniéndose así un efecto óptico de
alteración total del espacio físico. Unas masas de
color aparecen como prolongaciones hacia el interior del
cubo, en tanto que otras son proyectadas hacia el
exterior. De este modo la Línea Estructural altera la
superficie del cubo modificando su condición de
plano.Este tipo de Línea tiene cierta relación con las
utilizadas en los sistemas de negativo-positivo, pero
sin las derivaciones exploradas por artistas
pertenecientes a los movimientos de Arte Cinético.En
presencia de colores muy contrastados, la invasión de
un color por los colores exteriores a el, logran
interpenetraciones simples incluso entre las diferentes
caras de un mismo cubo. No
obstante, sin la Línea Estructural, mas profunda
que la negativo-positivo, tales interpenetraciones no
alcanzarían la suficiente potencia de imagen capaz de
alterar la geometría real de los cubos.
"El
tratamiento de comunicación entre las diferentes caras
del cubo es un hecho singular en esta pintura del
puerto. En mis cuadros no hago exactamente lo mismo
aunque pinte con líneas estructurales. En un cuadro,
parto de la existencia de una sola superficie con sus
límites. Los límites de las superficies nunca han sido
neutros en la historia del arte. Después del
Renacimiento, fundamentalmente, los límites han sido
siempre tenidos en cuenta para establecer las
composiciones e incluso para remarcar los ejes que
indican el sentido de lo que se representa. En la
actualidad, los límites de un lienzo son un campo muy
activo desde el que se entra o se sale con un tipo de
composición no-compensatoria o no-centrada. Se puede
asegurar que la primera materia de la creación
pictórica se halla en el mundo exterior al lienzo, en
sus límites reales. Por eso, ante un lienzo en blanco,
lo primero que hacemos los artistas es mover las manos y
la mirada como modelando el movimiento de las cosas."La
concepción espacial desarrollada a través de la
utilización de Líneas Estructurales en Los cubos de la
memoria, rompe el volumen real del cubo y acaba con las
fronteras impuestas por las aristas entre sus distintas
caras. Sin líneas estructurales, las diferentes caras
de un cubo resultarían independientes entre si, como
lienzos dispuestos en sus respectivos bastidores. La
Línea, por tanto, no ejerce la función de dibujar una
figura como si a su alrededor existiera un espacio-aire
entre planos superpuestos. Una línea pintada en una
cara que continúa en otra realiza una comunicación por
medio de su propia torsión así como la de los espacios
que define a sus lados. La línea estructural podría
representarse como una banda que conserva su espesor en
todo su trazado y que se pone de canto o de perfil
acompañando a los espacios que se alternan en forma
cóncava o convexa a cada uno de sus lados.A mi juicio,
este tipo de intervenciones artísticas están
insuficientemente valoradas. Para el entendimiento
artístico convencional, estas intervenciones no
constituyen verdaderas obras de arte puesto que se
sitúan al margen de los valores consagrados en los
circuitos comerciales y expositivos. Sin embargo, el
valor de una obra de arte reside, precisamente, en los
valores estéticos que contiene. La investigación
acerca de la construcción del espacio pictórico
mediante líneas estructurales y colores realizada en
esta obra constituye su valor fundamental.
Ibarrola (noviembre 2003)
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