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Asturias no tuvo más nombre que este, pues
antes de ser llamada así, no fue llamada de ningún
modo Por él, sus ribereños fueron llamados
astures y su capital Astúrica Augusta.Un territorio
que, fue llamado a veces LA TIERRA DE LAS ASTURIAS
El
siguiente en ocupar el trono fue Mauregato, en
contra de Alfonso II el Casto,
que hubo de refugiarse en Álava, junto
a sus parientes vascos. Hay que destacar durante su
reinado el hecho de que por primera vez se habló
entre nosotros de la Evangelización de España
por Santiago en los Comentarios al Apocalipsis
de Beato de Liébana en el
786, autor también del Himno Jacobeo.
Este suceso culminaría con el famoso Camino
de Santiago.
Muere Mauregato en el 788 sucediéndole
Bermudo (hijo de Fruela, hermano y colaborador
de Alfonso). Con él se retoman las luchas
contra los musulmanes.
Viéndose incapaz (bien por edad, bien por incompetencia)
de mantener con éxito la guerra, abdica en el
joven Alfonso el Casto, trasladando
la corte a Oviedo. Tuvo éste, batallas arriesgadas
y difíciles, de penetración de los invasores
en el territorio, saqueo y destrucción de algunas
poblaciones, pero supo la ya arraigada monarquía
sobrevivir, y desde entonces, nunca más tuvieron
que retroceder delante de los musulmanes. Tanto es así,
que en la primavera del 798, Alfonso y sus guerreros
atacan y arrasan Lisboa. Esta victoria, acortó
la distancia entre Aquisgrán (donde estaba
Carlomagno) y Oviedo. Con frecuencia marcharon
legados y misivas desde Asturias a Francia,
y también llegaron viajeros y enviados desde
Francia hasta Asturias. Así, clérigos,
mercaderes y maestros constructores cruzaron los pirineos
hasta Oviedo, introduciendo los sueldos de plata
carolingios, el sistema de construcción usado
en las iglesias francas por entonces, mercaderías,
instituciones y costumbres. Sin duda Carlomagno
habría de agradecer su libertad de movimientos
al núcleo norteño, que ocupaba cada año
en junio y septiembre a dos grandes ejércitos
musulmanes que le invadían y combatían
sin tregua para aniquilarles.
Ordenó Alfonso hacia el 808 la
construcción de la Cruz de los
Ángeles a unos orfebres italianos venidos
a Oviedo.
Hacia el 829, le surgió a un clérigo
la idea de que una vieja tumba olvidada en los bosques
galaicos encerraba los restos del Apóstol
Santiago, influido por las doctrinas del Beato
de Liébana en sus Comentarios
al Apocalipsis, donde aceptaba la cristianización
de los hispanos por Santiago. Alfonso
inició entonces el culto oficial al Apóstol,
acudiendo a Compostela y levantando sobre la
tumba una iglesia, realizando una importante donación
a ésta. Su fe en los sagrados restos iba a atraer
a España millares de peregrinos de allende
los Pirineos, cuyo continuo pasar abrió un camino
por el que vinieron nuevas ideas religiosas, artísticas,
literarias.
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