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Asturias no tuvo más nombre que este,
pues antes de ser llamada así, no fue llamada
de ningún modo Por él, sus ribereños
fueron llamados astures y su capital Astúrica
Augusta. Un territorio que, fue llamado a veces
LA TIERRA DE LAS ASTURIAS.
En
el año 711, los musulmanes desembarcan en España
en connivencia con parte de la nobleza visigoda. En
poco más de tres años, estos invasores
recorren el país tomando sin esfuerzo, posesión
de él. En su ruta hacia el Norte, Munuza,
fue recorriendo la ruta de Caesaraugusta, hacia
Astúrica Augusta, prosiguiendo
hasta lo que es hoy Galicia. La expedición termina
en Lugo, donde es encontrado por un emisario
de Al-Walid, que le obligó a regresar
a Oriente.
Sometidos los cristianos (astures y godos
refugiados) mediante pacto, quedarían obligados
al pago de la contribución territorial jaray-
y la capitalización personal yîzia-.
La dotación militar que garantizase su autoridad
hubo de ser necesariamente mínima, en función
de las fuerzas llegadas a la península. Habría
una guarnición quizás en Gijón
con el gobernador y algunos destacamentos en puntos
clave, quedando el resto del territorio abandonado al
libre uso, por parte de sus pobladores. El cambio de
dueños habría pasado casi desapercibido
para ellos.
Entre las reglas del pacto, incluía enviar personas
como rehenes a la corte de Toledo, para confirmar
el tratado. Uno de ellos seria un miembro de los seguidores
del rey perdedor Rodrigo: Pelayo. Huido
de su prisión en Córdoba, viene
a refugiarse de nuevo en Asturias, siendo perseguido
hasta el valle de Cangas de Onís,
donde fue acogido durante la celebración de un
concilium, ante el enemigo común
(ocurría esto en el año 718).
Los rebeldes empezarían por no pagar los tributos
y por atacar a los berberiscos establecidos por el país,
más por ansia de venganza y libertad que por
afanes políticos.
Para
combatir las revueltas que se estaban organizando en
Asturias, se organizó un cuerpo militar,
para someter a los Astures, entrando probablemente
por el Puerto de La Mesa. Los insurrectos acorralados
en Covadonga, no aceptaron la rendición
que se les ofrecía y favorecidos por el terreno,
ganaron aquella primera batalla. Envalentonados por
este triunfo, el resto de la población se rebeló
contra Munuza, quien no viendo posibilidades
de triunfo, intentó la retirada buscando los
puertos por los que había venido, pero perdidos
por aquellos valles, fueron presa de los Astures
que cayeron sobre ellos y los aniquilaron, no quedando
desde entonces ningún musulmán vivo a
este lado de las montañas.
La Crónica Albeldense nos informa que
Pelayo "asumió" la rebelión
contra los sarracenos, expresión que se interpreta
en el sentido de que se puso al frente
de un movimiento iniciado por los naturales de la región.
No prosiguió el reino de los Godos, sino que
nació el de los Astures (es aceptado Pelayo,
por su superior formación y experiencia en temas
militares y de política). La continuidad ideal
entre la monarquía visigótica y la monarquía
Asturiana no fue concebida en Covadonga, sino
introducida más tarde en la historiografía
del tiempo de Alfonso III.
Siendo Godo Pelayo, otros miembros no
colaboracionistas se unieron a él en este territorio
(cuando la revuelta se vio triunfante). No obstante,
el proceso de gotificación de aquellas gentes
había de ser escaso y oscuro, pues muchas tradiciones
institucionales de la monarquía toledana desaparecerían
para siempre.
Falleció Pelayo en el año 737, habiendo
establecido una especie de capital en Cangas de Onís. |