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Asturias no tuvo más nombre que este, pues
antes de ser llamada así, no fue llamada de ningún
modo Por él, sus ribereños fueron llamados
astures y su capital Astúrica Augusta.Un territorio
que, fue llamado a veces LA TIERRA DE LAS ASTURIAS
A
partir del último tercio del siglo I a. de C.,
durante el reinado de Augusto, los romanos deciden
someter las tierras del norte de la península.
La razón que dieron los escritores antiguos,
fue que Cántabros y Astures hacían
incursiones de rapiña en territorios de los Vacceos,
los Turmódigos y los Autrigones
( pueblos del Norte de la Meseta, que habitaban zonas
trigueras), y Roma se vio obligada a defender
a estos sus aliados. La verdadera razón era que
Augusto quería dar a su imperio los limites
naturales (Cantábrico y Atlántico), y
de paso aprovechar las minas existentes en el norte
peninsular.
El
carácter agreste de los pobladores y la áspera
geografía cantábrica, favoreció
que la romanización fuese poco profunda. Y efectivamente,
aunque los Astures llegaron a hablar latín,
y los sistemas económicos y sociales romanos
fueron ocupando su lugar, el latifundio o la organización
plenamente urbana, no tuvo más repercusión
que la puramente necesaria para la explotación
minera o agrícola (como la construcción
de las calzadas romanas, por ejemplo, la vía
Real de La Mesa o la del puerto Ventaniella;
o puentes de los que no se conserva ninguno (o en todo
caso algún resto). No se mencionan ciudades de
importancia en la Asturias transmontana
( apenas algunos pobres asentamientos sin carácter
de urbe -excepto quizá Gijón-,
y algunos núcleos creados artificialmente por
los romanos, y a titulo particular), como así
las hubo en el resto de la Península. De la parcial
independencia del norte cantábrico atestiguan
la presencia, a finales del siglo IV, de las mismas
fuerzas acantonadas ya conocidas, para vigilar la zona
de sus continuos ataques a la meseta y alrededores (legio
VIIª Gémina, la Lucensis,
la Celtibera, a la que incluso se añadió
la Prima Gallica, en Álava...).
También son datos a tener en cuenta el que las
rutas romanas necesitaran puntos de defensa y observación,
ante los inacabables ataque de los Astures, como
la Murias de Beloño (Cenero),
en Tudela-Veguin o el de Priorio,
praetorium, en el paso de Olloniego.
En
el siglo II, por ejemplo, existían en Asturias
gentes totalmente carentes de romanización, como
lo indica la mención de los symmachiarii
astures de una lápida de Ujo, que
intervinieron en le guerra Dácica: se
reclutaban entre poblaciones no romanizadas.
Obviamente, los romanos no buscaban fundar ciudades importantes
aquí, sino explotar las riquezas mineras y agropecuarias,
por lo que la verdadera romanización solo comenzó
en el Bajo Imperio, con los asentamientos de colonos agrícolas,
que todavía continuó con los visigodos,
y que la iglesia favoreció. El bajón de
la población a causa de las muertes en las minas,
las guerras y el reclutamiento para el ejercito romano
favoreció todo el proceso. |