Gijón
es una ciudad dinámica y, como su gente, inquieta
que presenta a lo largo de todo el año una programación
de actividades muy amplia.
En los últimos años se ha convertido en
habitual en los circuitos musicales de los grandes conciertos
nacionales e internacionales y, anualmente, acoge encuentros
culturales tan conocidos como la Semana Negra o el Salón
del Libro Iberoamericano.
Pero esta actividad cultural no se para una vez finalizado
el verano. Desde el año 2001, gijoneses y visitantes
disfrutan del programa Otoño Cultural que desde
octubre a diciembre ofrece jazz, gospel, cine, cómic,
danza y otras manifestaciones artísticas repartidas
por diferentes centros de la ciudad.
El compromiso de Gijón con las artes se palpa
además en sus calles, en sus monumentos, en sus
museos y en actos que año a año van enriqueciendo
el patrimonio cultural de esta ciudad.
Gijón conserva vivo su pasado romano
a través de las intervenciones realizadas en
el Parque arqueológico de la Campa de Torres,
uno de los principales poblados fortificados del norte
de España (anterior al 490 a.C.) y, sobre todo,
en el recuperado complejo termal de Campo Valdés,
edificio público que data de finales del s. I
d.C.
Durante la Edad Media, se mantiene una ocupación
del territorio constatada por la iglesias románicas
fechadas en los siglos XII y XIII. La fundación
de la Puebla en 1270 implica una expansión urbana
que se verá frenada a finales del siglo XIV,
cuando Gijón se convierte en escenario de los
conflictos de los Trastámara y tiene lugar la
destrucción casi total de la ciudad.
En el siglo XVIII, el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos
traza los ejes del desarrollo de Gijón. El proceso
de industrialización, a partir de la mitad del
siglo XIX, convirtió a la ciudad en el centro
industrial de Asturias con el potente Puerto de El Musel,
astilleros y abundantes instalaciones fabriles.
La progresiva modernización de la población
y las excelentes condiciones naturales de la misma han
hecho de Gijón una ciudad que, con un potente
sector servicios y una buena oferta cultural y deportiva,
atrae un creciente número de visitantes. Gijón
se esfuerza en estos comienzos de siglo en conservar
su remoto pasado histórico y mostrarlo como ejemplo
de su excelencia turística.
En Gijón existe la clara preocupación
por cuidar y conservar las zonas de esparcimiento, por
crear espacios amplios, y a la vez que acogedores, que
revierten en un aumento de la calidad de vida, podríamos
decir que es la naturaleza transplantada al entorno
urbano. Amplias zonas de espacios abiertos se extienden
por la ciudad, con parques y jardines que abarcan una
superficie de cerca de 1 millón y medio de metros
cuadrados. Céntricas y transitadas plazas como
las de San Miguel, San Agustín, Europa, Begoña,
y zonas ajardinadas más tranquilas, verdaderos
pulmones verdes, como el Parque de Isabel La Católica,
el Parque Inglés, Los Pericones, el Rinconín
o el nuevo Parque Cabo San Lorenzo, distribuyen estos
espacios de ocio por el casco urbano y alrededores,
abriendo un amplio abanico de posibilidades para el
disfrute de jóvenes y mayores, gijoneses y visitantes.
Como broche de oro, cabe destacar el futuro Jardín
Botánico de Gijón, en el entorno rural
de Cabueñes.