 |
| El
Camino Real | Gastronomía
> Gastronomía Marinera |
|
|
|
Una Asturias marinera que se extiende entre Cantabria
y Lugo, de oriente a occidente, a lo largo de más
de trescientos kilómetros de costa. Los suficientes
para que, en rigor, hubiera que hablar de una Costa
Verde oriental, de otra central y de otra más
occidental. Parece obvio que en las tres tienen su reino
pescados y mariscos (del Cantábrico, claro, los
que gozan de la opinión más favorable
por parte de los mayores expertos nacional en estos
géneros).
Indiscriminadamente, el viajero encontrará todas
las especies marinas que son fama de estas tierras bañadas
por el bravo mar, todo lo más con algunas variaciones
de nomenclatura que nada diferencian en la calidad.
Pescados como el pixín (rape), la merluza del
pinchu (de anzuelo), la lubina (faragaña, si
pequeña, robayiza,, si más grande), el
sargo (xargu en la costa oriental y chopa en la restante),
el salmonete, el tiñosu (cabracho) o el golondru
(bejel o rubio), el bonito veraniego, la sardina (parrocha,
si pequeña; parrochina, sí de cría),
el bocarte u hombrín, (anchoa o boquerón),
el besugo (panchín cuando más joven) o
el congrio, entre otros varios, tienen garantía
de sabor en nuestra costa. Sin olvidar la angula invernal
o el calamar y chipirones veraniegos, amén del
pulpo de pedréu (roquedo).
De
entre los mariscos pruebe el viajero el centollu llamado
"del Cantábrico" para diferenciarlo
del más extendido "francés"
y comprobará no sólo lo que vale un peine,
sino las razones, además, del sensible salto
de precio entre ambas especies. No le van a la zaga
nuestras andaricas (nécoras), quisquillas, percebes,
santiaguinos (cigarras de mar, "torpedos"
en otras regiones), cigalas, ñocla o boroñón
(buey de mar), bugre, yocántaru, o lubricante
(bogavante) y langosta, con mención especial
para los oricios (erizos de mar, ese marisco que subestiman
la mayor parte de los pueblos de España absurdamente,
ya que, como decía Don Julio Camba "el erizo
es un extracto de mar, un hálito de borrasca,
una esencia de tempestades". Gijón y sus
alrededores, son los más fieles del oriciu.
Con pescados y mariscos se elabora en casi toda la
costa el plato más suculento y lujoso de la cocina
marinera de Asturias : la caldereta, guiso licoroso
compuesto de pescados de roca -y en ocasiones no de
roca- y mariscos al gusto. No tiene una fórmula
fija, por cuanto que cada cual incluye las especies
que tiene más a mano según la pesca del
día. Más modestos, pero no menos exquisitos,
son los potes marineros, de la familia de calderadas
y marmitakos, elaborados en Asturias con patatas y pescados
de roca como el tiñosu o el golondru, aunque
también con merluza o congrio.
Otra creación asturiana de mucha alcurnia es
la langosta con verdura, plato nacido en las inmediaciones
del sorprendente Cabo Peñas, la tierra más
septentrional de Asturias, desde donde se extendió
a algunos otros puntos, aún escasos por ahora.
Las sopas de pescado y/o marisco, así como la
crema de andariques, frecuentes en muchos lugares del
Principado, lo son especialmente en las mesas costeras,
donde ofrecen las mayores garantías. Lo mismo
que las llamadas paellas de marisco, a las que podemos
tener por plato autóctono, por cuanto que aquí
incluyen con generosidad ciertas especies marinas infrecuentes
junto al arroz por otras regiones.
Qué duda ha de caber de que las fabes con almejes
son una creación asturiana. No está tan
claro su punto de origen, pero todo hace suponer que
éste sea costero (y Lastres por más señas).
No obstante hoy día se ha extendido por toda
nuestra geografía y ya le empieza a hacer muy
seria comptencia a la fabada
Otras sugerencias costeras bien pudieran ser el besugo
a la espalda, asado abierto con ajo y vinagre, el besugo
con fideos (En Gijón, con un poco de suerte),
la chopa a la sidra, la ventrisca (ijadas con la carne
grasa del vientre) de bonito asada (ventresca o ventrecha
en otras zonas) en su momento veraniego, los chipirones
rellenos en su tinta o bien fritos (por supuesto, de
preferencia frescos y de los meses estivales), las sardinas
asadas a la plancha, así como la parrocha o parrochina
(más pequeña) frita, lo mismo que el bocarte;
el bonito a la plancha o guisado con tomate, aunque
la manera más tradicional y típica de
la costa astur sea en rollo o rulada, menos frecuente
en bares y restaurantes de lo que se merece.
Todo ello entre otros muchos platos que el viajero
puede descubrir no sin sorpresa, como es el caso de
las parrilladas de pescados finos y de las parrilladas
mixtas (de pescados y mariscos), del cachopo de merluza,
de la merluza rellena, las almejas a la marinera, el
pixín en fritos (tacos rebozados), la merluza
a la sidra de la que hablaremos en la zona central),
las angulas a la cazuela (que no cabe duda de que debemos
a los vascos, aunque aquí se pesquen con mayor
abundancia que en Euzkadi), etc.
En la Costa Verde central figuran los puertos pesqueros
más activos del Principado : Cudillero, Avilés
-el de mayor volumen-, Gijón y Lastres, lo que
supone casi con seguridad una garantía de buen
pescado en sus inmediaciones. Cudillero, Candás,
Gijón y Tazones (junto a Villaviciosa) son los
puntos de esta parte de la costa más frecuentados
por los degustadores veraniegos de pescados y mariscos,
en especial besugos, calamares, chipirones, sardinas,
bocartes, centollos, percebes, andariques y algunos
otros frutos de mar de rápida preparación.
El embutido más típico de esta zona es
la fariñona, si bien su radio de alcance rebasa
díficilmente la zona de Candás-Luanco.
La marañuela, es dulcería cuya paternidad
se disputan asimismo las dos anteriores localidades.
Es el epicentro de nuestro arroz con leche, extendido
empero por todo el Principado.
Por
otro lado, si algo caracteriza de manera especial a
Gijón, verdadera capital de esta Costa Verde,
sería la pasión que sienten sus naturales
por los ya citados oricios, cuya temporada suele ir
de desde fines de noviembre hasta mediados de la primavera.
Otra peculiaridad, en este caso dulce, de la ciudad
de Jovellanos es la charlota, una tarta fría
de nata, chocolate y bizcocho, creada en los años
cuarenta por un fino repostero vienés instalado
en el lugar.
Por las tierras del oriente costero no deja de imperar,
claro está, la cocina marinera, con mariscos
y pescados; marmitas, pixín (rape), sargos, bonito
en rollo ... pueden ser algunos platos fáciles
de encontrar. Como curiosidad más bien llanisca,
el pantruque, con el que se preparan las alubias a la
llanisca, la fabada del concejo. Otros picadillos de
la zona son la bolla y los emberzaos o muñacos.
Un postre creado en la villa de Llanes es el helado
Peñasanta, frío y a la vez caliente.
|
|