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La fiesta de las piraguas es la fiesta
mas importante de asturias,la fiesta de la asturiania,
entre arriondas y ribadesella discurren en paralelo
cientos de descensos, ya en 1946,desde el tren fluvial
que llevaba ya quince vagones, se pudieron contar hasta
285 coches, 23 autocares, 400 bicicletas y 50 motocicletas
!en 1946! hoy son miles las personas que cantamos el
himno de las piraguas ,el asturias patria querida ,y
sentimos como se nos encoje el alma , debajo del puente
de Arriondas.
LA FIESTA DE ASTURIAS
, LA FIESTA DE LAS PIRAGUAS
Todo empezó cuando Dionisio de la Huerta, en
1929, llegó a su casa de Coya, en Infiesto, para
disfrutar de sus vacaciones de verano. Cuando se dirigía
a la estación de ferrocarril de Barcelona, donde
tenía previsto tomar un tren que le condujese
a Madrid, para coger allí uno con dirección
a Asturias, vio una piragua plegable en los almacenes
El Siglo. Pensando en lo fácil de su traslado,
le pareció el artilugio más apropiado
para llevar a Coya y a los pocos días ya estaba
practicando el piragüismo en la presa de El Molino.
Pocos días después, junto al médico
Benigno Morán y a un joven que se llamaba Manés
Fernández (éste último, en una
K-1 de fabricación casera y equipada con flotadores
laterales), decidió hacer una excursión,
curiosamente por el río Piloña, desde
Coya hasta Infiesto. Fueron cerca de cinco kilómetros
por el río, en los que emplearon dos horas y
media...

Lo que parecía una anécdota
no se quedó allí. Con la experiencia de
aquellos cinco kilómetros recorridos en piragua
desde Coya hasta el puente de Infiesto, Dionisio de
la Huerta convenció a su amigo Alfonso Argüelles
para que le acompañase río abajo hasta
Arriondas y también a Manés Fernández.
En una piragua con flotadores iniciaron aquella primera
excursión acompañados por un grupo de
amigos que les seguían en autocar.
Con reiteradas paradas para sacar
el agua de la piragua y algún que otro bocadillo,
les pilló la noche en Soto de Dueñas,
por lo que, después de reponer fuerzas, decidieron
dejarlo para mejor ocasión. Habían recorrido
en aquella aventura unos catorce kilómetros y
estuvieron durante más de siete horas disfrutando
del río y del paisaje, que era lo que de verdad
le interesaba.
Al año siguiente se celebró
lo que después se erigiría en la primera
edición del Descenso del Sella, entre Infiesto
y Ribadesella, según unas versiones, y entre
Infiesto y Soto de Dueñas, según otras.
Esta vez, fueron Dionisio, Alfonso Argüelles y
Manés Fernández, y lo cierto es que emplearon
siete horas, puesto que cada poco paraban y compartían
la experiencia con los catorce amigos que les seguían
por la carretera.
En 1931, la meta ya estaba en Ribadesella,
mientras que se salió de Soto de Dueñas,
entrando en el Sella en Arriondas. 25 kilómetros
de recorrido y cuatro horas y doce minutos para completarlo.
Tiempos heróicos.
Pese a que en un principio se concibió exclusivamente
como una forma divertida de pasar un día de verano,
el Descenso del Sella llevaba camino de convertirse,
por su atractivo intrínseco, en una masiva competición
deportiva. Más aún cuando, en 1932, se
fija lo que sería el recorrido definitivo, entre
los puentes de Arriondas y Ribadesella. Diecinueve kilómetros
de descenso -los cinco últimos en ría-
que fueron cubiertos por trece palistas, venidos de
Gijón, Ribadesella, Infiesto y Oviedo, en la
primera edición competitiva.

Desde aquellas primeras ediciones
del Descenso, en las que apenas se podía intuir
qué podría llegar a ser la Fiesta de las
Piraguas, se ha llegado a lo que es la mayor cita festiva
del verano asturiano. Más de 200.000 personas
invaden Arriondas desde varios días antes del
Descenso. La disculpa deportiva da pie a una larguísima
romería, pero, llegado el momento, todos se concentran
a las orillas del Sella.Y es que el Descenso del Sella
es hoy por derecho propio la cita más importante
del piragüismo mundial. Cabría esperar pues,
una competición pura, al estilo de los años
80 y 90, pero el Descenso, pese a la televisión,
a los patrocinadores y a sus excesos publicitarios,
conserva ese sabor romántico del que le supo
impregnar Dionisio de la Huerta y por el que luchó
hasta el final de sus días.
Además, el Descenso tiene una
serie de peculiaridades que lo hacen único. Hasta
el más reacio a las manifestaciones populares
masivas queda prendado de su magia la primera vez que
acude a la Fiesta de las Piraguas, y ésta se
convierte para el recien iniciado en una suerte de beneficiosa
y adictiva droga, que tiene su culminación si,
picado en el orgullo, decide enfrentarse a los <<rabiones>>
del Sella en una piragua.
El Descenso del Sella conserva todos
los elementos que hacen de él una grandiosa fiesta.
La romería de Llovio, tras la prueba deportiva,
es sólo el final de tres o más días
de disfrute en uno de los parajes más bellos
de toda Asturias.
Cada año, la salida se da tras
la lectura de los versos que compusiera Dionisio de
la Huerta. Sin embargo, es necesario que antes salgan
del río los tritones que, enfundados en disfraces,
se echan al agua bajo el puente de Arriondas tras el
desfile. Lejos de ser una molestia, son parte de la
fiesta y tienen su importancia reconocida en los versos
de la salida:
Guarde el público
silencio(bis)
y escuche nuestra palabra (bis)
De orden de Don Pelayo
después de medir las aguas,
presidiendo el dios Neptuno
los actos de esta olimpiada,
con las <<novias>>, los tritones,
el cañón, los centauros y Pialla,
nuevamente se autoriza, en Arriondas,
la carrera de piraguas.
Y cuando demos los vivas
que el reglamento nos manda,
contesten todos a coro,
enronquezcan las gargantas,
que es fiesta de toda Asturias
la fiesta de las piraguas.
Mas si alguno tiene cerca,
una chavalina guapa,
que no la pierda de vista
ni deje de vigilarla;
y, si de veras le gusta,
comience ya a enamorarla,
porque es tradición que en Llovio,
al final de esta jornada,
cuando de las siete en punto
resuenen las campanadas,
a las mozas que lo quieran y se dejen,
Don Pelayo da permiso
para poder abrazarlas.
Y si luego, andando el tiempo,
vamos al cura y nos casa,
con los neños que tengamos
vendremos a las Piraguas
con los collares de flores
y las monteras terciadas,
que no hay fiesta más alegre,
ni más movida y galana,
ni con más bello paisaje,
ni esencia más asturiana.
Cantadlo con toda el alma,
que resuene en todo el valle,
¡Asturias Patria Querida!
el himno de las Piraguas.
Una vez finalizado el himno, se da
la salida oficial:
Y ahora sí que va a empezar
la fiesta de las Piraguas...
El juez del Descenso dice entonces
<<¡Piragüistas! ¡Preparados!
¡Fuego!>>
Y ya empezó, la carrera por
el agua
y quien tenga ojos, que mire
y ponga al mirar el alma
y diga si no es hermosa
la Fiesta de las Piraguas.
extrato de :uniovi, descenso del sella historia.
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