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En los Picos de Europa, en plena montaña y entre
bosques, se encuentra el Santuario de Covadonga. Sin
duda una de las mayores atracciones de la región,
y lugar obligado de peregrinación. En Covadonga
se unen la naturaleza, la religión y la historia.

En Covadonga en el año 722 comenzó la
reconquista de una España dominada por los árabes.
Allí según las crónicas el mítico
Pelayo, el primer rey Astur, derrotó a los árabes
creando el germen de lo que 800 años después,
tras largas guerras se constituiría
como España.
La visita a Covadonga debe comenzarse por la Cueva
Santa, que se encuentra sobre la laguna que genera la
cascada del río Deva, que nace así de
entre las rocas.
Debajo de la mencionada cascada se encuentra la Fuente
de los Siete Caños. Según la tradición,
aquel que beba de sus siete caños se casará
en el año venidero. Y en la laguna muchos visitantes
lanzan monedas mientras piden un deseo.
Desde la base de la cascada se puede llegar a la Cueva
Santa subiendo por una escalera de 101 escalones. Muchos
peregrinos la suben de rodillas en cumplimiento de sus
promesas a la Virgen de Covadonga o Santina, cuya figura
mora en el interior de gruta. En la misma cueva se encuentra
una capilla neorománica, la tumba de Pelayo y
un altar donde se ofician misas.

Desde la Santa Cueva podrá ver y acercarse hasta
la Basílica de Santa María la Real de
Covadonga. Emplazada sobre el cerro del Cueto y construida
en 1877 en estilo neo-románico, consta de tres
ábsides escalonados, cubierta con aristas, crucerías
en el crucero y antepresbiterio y cuarto de esfera en
los ábsides. Dos amplias torres flanquean la
fachada occidental que se abre a un pórtico en
triple arco.
Pero lo más bello de la basílica son
las vistas que nos ofrece el cerro del Cueto. Aunque
si lo que quiere es gozar con el espectáculo
de la naturaleza en su estado más puro, lo mejor
que puede hacer es subir a los lagos de Covadonga.
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