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covadonga... hospital y
refugio...
Los responsables de sanidad del comité republicano
provincial convirtieron Covadonga en un gran centro
hospitalario.
En el otoño de 1936, el Hotel Pelayo fue destinado a la
atención de enfermedades infecciosas. El Hotel Favila
(actual Escolania) se dedicó a la atención de militares
heridos.
En mayo de 1937, la Casa Episcopal fue convertida en
hospital antivenéreo y la Colegiata de San Fernando en
leprosería.
La Dirección del complejo hospitalario se encomendó
inicialmente a Manuel Zarracina, socialista que ejercía
como dentista en Cangas de Onís.
Pero al crearse (el 24 de Diciembre de 1936) el Consejo
Interprovincial de Asturias y León, el área de Sanidad
dejó de estar en manos de Izquierda Republicana y el
cargo de Director de los Hospitales de Covadonga recayó
en manos de Agapito González, presidente de las
Juventudes Libertarias y fontanero de profesión.
Además de hospital, Covadonga fue en este tiempo refugio
y residencia de dirigentes republicanos.
Allí pasó parte de la guerra José Maldonado, diputado de
Izquierda Republicana y que llegaría a ser el último
Presidente de la República en el exilio.
Tambien residió unos meses en Covadonga, el diputado del
mismo partido, Luis Loredo y la esposa de este, Doña
Angeles López-Cuesta que habría de convertirse en
personaje de singular importancia y sin cuya animosidad
y coraje quizá no hubiera sido posible que la imagen de
la Santina estuviera hoy en Covadonga.
Del camarín a la oscuridad de un armario...
No había transcurrido ni un mes desde la clausura al
culto de Covadonga cuando la imagen de la Santina,
abandonada en la Cueva, ya habia sido desposeida de su
Corona de plata, de la rosa de oro que portaba en su
mano derecha y también de la vestidura recamada de
filigrana.
Parece ser que, los desvelos y apasionada defensa
llevada a cabo por Angeles López-Cuesta no resultaron
suficientes para evitar el expolio.
Durante el mes de setiembre de 1936, alguien sacó la
imagen de la Santina del camarín y la ocultó en un
armario del Hotel Pelayo.
Se encargó de la custodia la jefa de lencería del Hotel
Pelayo, Marina, hija de un mecánico conocido como «Julio
el de los ingleses».
Parece ser que, aparte de Marina, eran tres las personas
que conocían el paradero de la imagen de la Santina:
Angeles López-Cuesta, el doctor Enrique García Comas y
el entonces novio y más tarde esposo de Marina, Emilio
Zarracina.
La estancia gijonesa... y La
expulsión de los Laredo...
Tras la toma de posesión, una de las primeras decisiones
del flamante director, Agapito González, fue la
expulsión de Luis Laredo y su esposa Angeles
López-Cuesta.
Según relato del Dr. García Comas, Angeles López-Cuesta
le dijo:
«Yo no dejo aquí a la Virgen, porque si estos bárbaros
dan con ella, son capaces de destrozarla».
Las gestiones de Angeles fructufican...
La preocupación de Angeles López-Cuesta no quedó solo en
palabras.
Tras su expulsión de Covadonga, se pone en contacto con
Antonio Ortega, profesor del Instituto «Alfonso II» de
Oviedo, que era a la sazón Consejero de Propaganda en
Gijón.
Ortega, amparándose en una disposición del Gobierno que
prohibía la apropiación o destrucción de objetos
artísticos, envió a Covadonga al escultor Faustino Goico-Aguirre.
Convertida en un objeto artístico, envuelta en un
paquete y a bordo de un Ford negro, Goico-Aguirre
translada la imagen de la Santina hasta el Ateneo Obrero
de Gijón, donde, junto con otras obras de arte, queda
bajo la custodia del anarquista Eleuterio Quintanilla.
La imagen de la Virgen de Covadonga, formaría parte de
una exposición artística organizada en el Ateneo de
Gijón por el departamento de Propaganda del Consejo de
Asturias y León.Tras la exposición quedó guardada en la
Casa Blanca sede del Gobierno en
Gijón.
El periplo francés La ruta de
Valencia acaba en Burdeos...
Tras la caida de Santander el 26 de Agosto de 1937 y a
la vista del avance de las tropas franquistas, el
Gobierno Republicano instalado en Valencia dió la orden
de salvar el tesoro artístico.
Inicialmente, el Consejo de Asturias y León dió la orden
de transladarlo a Valencia, encargando de tal menester a
Goico-Aguirre.
Finalmente, sería Eleuterio Quintanilla el encargado de
poner a salvo a la Santina junto con el tesoro artístico
de Asturias,
Santander y parte del de León.
En setiembre de 1937, la Santina zarpó rumbo a Burdeos
en un barco inglés que había traido suministros al
puerto gijonés y que llevaba refugiados.
De esa época y circunstancia es la siguiente copla:
La Virgen de Covadonga
ye pequeñina y galana
marchóse con Quintanilla
porque ye republicana. |
La estancia francesa...
La Santina permaneció algún tiempo en Burdeos. De allí
fue enviada a Mont de Marsan y de allí a la Embajada
española en Paris.
De las condiciones del año y medio de estancia
diplomática da cuenta el telegrama enviado por Franco a
Coronel Ceano.
El retorno... La reapertura al culto de Covadonga...
Tras la toma de Covadonga por las tropas de Franco (1 de
Octubre de 1937), el día 11 de Diciembre se reunieron
varios capitulares bajo la
presidencia de D. Samuel Fernández-Miranda.
Entre otras cosas, se decidió reorganizar las
instituciones y las actividades del Santuario, aunque se
ignoraba el paradero de la imagen de la Santina que se
creía destruida.
Sería el Dr. García Comas quien informara a
Fernández-Miranda del periplo gijonés de la Santina y
quien le sugiriera indagar el paradero de la imagen a
través de los familiares de Antonio Ortega.
Las pesquisas no lograron otra cosa que desatar los
rumores. Algunos orientaron la búsqueda hacia Valencia,
otros la llevaron a Burgos, pero en realidad nada se
supo a ciencia cierta hasta... el 25 de marzo de
1939.Covadonga permaneció durante ese tiempo -más de año
y medio- sin la imagen de la Santina...
Del 25 de Marzo hasta el 6 de Julio de 1939...
Conocido el paradero de la Santina, ni el Obispado de
Oviedo ni el aparato de Propaganda del Gobierno del
General Franco, regatean esfuerzos para organizar con
toda pompa y esplendor el «regreso de la Santina».
El 8 de Abril la imagen (que había aparecido sin otros
deterioros que unas rozaduras en el rostro y sin más
riqueza que la propia de la talla) ocupó un lugar de
preferencia en el altar mayor de la iglesia
de la Misión Española de París.
El General Franco se apresuraría en decretar honores
militares máximos para la Santina y encargaría al
general Gómez Jordana (vicepresidente del Gobierno) los
itinerarios del regreso y fastos militares y civiles.
La imagen de la Santina salió de Paris el día 10 de
junio, acompañada hasta Versalles de un cortejo de
veinte coches españoles.
El día 11 de Junio, fue recibida en Hendaya por el conde
Rodriguez Sampedro y por el Canónigo Magistral de
Covadonga, Samuel Fernández-Miranda.
En Irún recibió el homenaje del pueblo vasco, música,
alfombras florales, colgaduras y las salvas de
ordenanza.
El 13 de Junio, a las cuatro y media de la tarde, la
Santina entró en Asturias por el Puerto de Pajares.
Desde allí hasta Covadonga, fue llevada a hombros en un
recorrido lento: el 13 pasó la noche en Pajares, el 14
en Pola de Lena.
El 15 en Mieres, el 16 fue entregada a un cortejo de
mineros con lámparas encendidas en el alto de San
Emiliano, el 17 llegó a Oviedo donde permaneció hasta el
27 y donde recibió de manos del alcalde, D. Plácido
Buylla, la medalla de la ciudad.
El 27 partió hacia gijón, donde permaneció tres dias
para seguir hacia Avilés por Luanco y Candás.
El 2 de julio estuvo en Pola de Siero, el 3 en Nava e
Infiesto, el 4 en Arriondas, el 5 en Cangas de Onis y
...al mediodía del día 6 de Julio de 1939, llegó a
Covadonga.
Fue colocada en un altar ante la Basílica, se la coronó
de nuevo, se celebró una Misa, predicó el Obispo, se
cantó el tedéum y fue llevada hasta la Cueva a hombros
de cuatro generales.
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