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La primera imagen de la Santina se perdió por culpa de
un incendio que destruyó la iglesia que la albergaba
dentro de la Cueva ( la palabra Covadonga quiere decir
precisamente Cueva de la Señora, Cova Dominica). Dicha
imagen, de estilo románico, formaba parte de una
estructura de madera que colgaba en el aire, rodeada por
la cascada del río Deva. Justo u año después y dada la
importancia religiosa y también política del santuario,
la catedral de Oviedo donó la imagen de la Virgen
actual. Esta imagen que se bautizó por su pasado
histórico como la “Virgen de las Batallas”, es una talla
policromada cubierta con ropaje y manto. Sin embargo fue
concebida para mostrarse sin el ropaje y este manto al
que hacemos referencia está pintado sobre la madera en
un azul verdoso, que se adorna con flores rojas
alineadas verticalmente.
La capa, que por su escueto tamaño apenas se aprecia si
se mira a la talla de frente, es de color rojizo con los
bordes rematados en dorado. El cinturón y los bajos del
faldón tallados sobre la escultura son del mismo color
rojizo.
La Virgen sujeta al Niño en su mano izquierda y sostiene
una flor dorada en la derecha. En el rostro de la
figura, adornado por una larga melena, se dibujan rasgos
sencillos y muy poco expresivos. La cara del Niño,
desnudo, resulta también inexpresiva. Ambos tienen la
boca pequeña, una nariz fina y a alargada, y la mirada
perdida bajo una cejas extremadamente finas y
simétricamente perfectas.
Sobre la cabeza de la Virgen está adornada con una
enorme corona dorada con perlas en cada una de sus
aristas y adornada con brillantes incrustados. Del arco
que describe la parte superior de la corona pende un
águila rodeada por un círculo también de brillantes. En
ocasiones, cuando la imagen va a ser expuesta, se
sustituye esta corona, asói como la del Niño, por otras
de menor valor.
En un pequeño santuario burgalés situado a orillas del
Ebro, se halla la talla de la Virgen de Cillaperlata ,
cuya imagen es gemela de la primera Virgen de Covadonga,
que desapareció en el incendio en 1777.
Existe una tercera imagen de la Santina, donada en el
año 1957 por la Institución Teresiana y que es la que se
exhibe en la peregrinación que realiza la imagen por
tierras asturianas al coincidir con el año mariano. Para
hacerla más resistente al frío, al agua y a las
humedades, propias se realizó, a diferencia de las otras
réplicas, en material plástico.
En el interior de la Basílica existe una imagen mariana
que crea confusiones frecuentes entre los visitantes y
turistas. No se trata de la Virgen de Covadonga, que en
todas las imágenes mira de frente, sino de una talla de
Sansó llamada la Virgen con el Niño. LA talla es
prácticamente contemporánea a la basílica y en ella la
Virgen está cabizbaja y en actitud reflexiva.

Fuente de los siete caños
Según cuenta la tradición, Pelayo -elegido rey en el
mismo campo de batalla- recibió el aliento de la Virgen,
que se apareció a los combatientes cristianos en el
mismo punto donde actualmente está emplazado el
santuario de Covadonga, vocablo que significa Cova-longa
o Cueva-larga. La batalla fue ganada por los cristianos
de Don Pelayo, quién no dudó en atribuir la victoria a
la protección de la Virgen. La tradición indica asimismo
que, ya antes de la invasión árabe, se rendía culto a la
Virgen en esta gruta, que se abre en una elevada roca. A
la izquierda de este torrente se encuentra una fuente,
llamada de los 7 caños, que según reza la leyenda
popular, otorga matrimonio en un año a la persona que
beba de todos sus caños (algunas personas afirman que se
asegura el resultado si se hace sin respirar hasta haber
terminado de beber de todos los caños). Algunas coplas
populares nos lo recuerdan:
La Virgen de Covadonga
tiene una fuente muy clara;
la niña que de ella bebe
dentro del año se casa.
Al llegar a Covandonga
no bebas agua, morena,
si, como dijiste ayer
prefieres vivir soltera.
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