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La
senda del Oso que, recorre Santo Adriano, Proaza y Teverga
por lugares impresionantes por su belleza . En Tuñón
se encuentran las osas Paca y Tola. El tramo de esta
senda por el concejo puede completarse con el desfiladero
de Las Xanas, un paraje de indescriptible belleza natural,
con bosques encantados llenos de cascadas.
Las primeras muestras de vida humana en el concejo
datan de la época paleolítica, tal como
se demostró con los hallazgos de la cueva del
Fornu o del Conde, localizada en las proximidades de
Tuñón. De las excavaciones realizadas
en ella se extrajeron datos y huesos pertenecientes
al periodo mustariense, del paleolítico medio
y asociado al hombre del neandertal. La cueva también
nos ofrece testimonios de la primera etapa del paleolítico
superior: el Auriñaciense, siendo de esta etapa
las azagayas encontradas por el Conde de la Vega del
Sella en su excavación. También son descubiertas
muestras del arte parietal. Otras cuevas han sido halladas
en estos últimos años, como son la Cueva
del Ángel, encontrándose material lítico
y óseo del paleolítico superior. Y el
Abrigo de Santo Adriano, donde fueron halladas en sus
paredes alrededor de 30 representaciones pictóricas
de animales (ciervos y bóvidos).
De la etapa neolítica no se ha podido encontrar
nada en el concejo, pero se intuye que también
haya sido habitada esta tierra, ya que varios concejos
vecinos contienen muestras megalíticas importantes.
Dentro de las fortificaciones y asentamientos en forma
de castros se han encontrado en territorio de Santo
Adriano dos, uno en el pico Constancio en Les Caranges,
y otro en el Collaín en Tenebréu. No obstante,
al no ser excavados aun, no es posible precisar a que
etapa cronológica pertenece, pudiendo ser de
la edad del hierro o de la época romana.Se ubica
en el concejo un yacimiento de gran importancia en el
estudio de la prehistoria en Asturias: la cueva del
Fornu o del Conde, situada en las cercanías de
Tuñón, a 40 m del río y dominando
el valle. Constituye uno de los más antiguos
testimonios de hábitat en cuevas descubierto
en Asturias y ya fue excavada en 1915 por el conde de
la Vega del Sella.
EEn la etapa de la monarquía Asturiana ya se
empieza a tener un referente histórico importante.
La Iglesia de Santo Adriano en Tuñón tiene
un origen prerrománico, y se cree que fue fundada
en el año 891 bajo el amparo del rey Alfonso
III el Magno y su esposa Doña Jimena, estando
presente en el acto los obispos de Oviedo, Coimbra,
Iria y Astorga. No obstante son varias las dudas que
recaen en este acontecimiento, dudándose de su
autenticidad ya que el documento había salido
del obispo Pelayo, cuya obra más conocida era
la falsificación de datos.
El levantamiento en contra del monarca Alfonso VII
en el siglo XII, protagonizado por el conde Gonzalo
Peláez, en toda la zona del valle del Turbia
también tiene su incidencia en el territorio
municipal, al amotinarse éste en un castillo
del concejo, concretamente en el de Buanga.
En el siglo XIII, es cuando podemos hablar sin ningún
tipo de dudas de la historia del monasterio de Santo
Adriano en Tuñón. Toda la etapa bajomedieval
está relacionada con la influencia en la vida
del concejo, de la dependencia obispal de Oviedo, que
tenía el control sobre la zona, nombrando para
controlar la zona, a varios nobles que se encargaban
de mantener el orden y preservar los bienes obispales.
Uno de estos nobles que se encargaría de cuidar
la tierra sería Gonzalo Bernaldo de Quirós,
al que nombraría el obispo Alfonso Peláez.
Como ocurrió con todos los bienes de la mitra
ovetense, la desamortización llevada a cabo por
el monarca Felipe II bajo gracia Papal, produjo la venta
al pueblo de todos los bienes en poder de la iglesia,
formando Santo Adriano ayuntamiento independiente y
con jurisdicción propia en el año 1589
y nombrando como capital del mismo a la localidad de
Villanueva, que todavía perdura en la actualidad.
A
finales del siglo XVIII, el concejo sufre un incendio
devastador que destruye gran parte de Villanueva y la
vecina Proaza. El siglo XIX es importante para la vida
del concejo, ya que tiene lugar una reorganización
territorial, al integrase los cotos jurisdiccionales
en los concejos. De este modo el coto de Llinares se
integra en Proaza, el de Las Morteras en Ribera de Arriba
y el de Llavares, pasa a formar parte de Santo Adriano.
En 1859 las localidades de Proacina y Caranga que pertenecían
al concejo, se unen a Proaza. Ya en el siglo XX San
Adrianu´l Monte, muy unido al monasterio pasa
a depender del concejo de Grado. En este sigo XX la
ausencia de una industria fuerte y competitiva en la
zona, hace que se produzcan unas salidas migratorias
hacia los centros industriales de la región y
de Europa, que afecta a la vida social de Santo Adriano.
La obra más destacada monumentalmente del concejo
es la iglesia de Santo Adriano en Tuñón,
declarada como bien de interés cultural y monumento
histórico nacional desde 1931. Es una edificación
prerrománica fundada por el monarca Alfonso III
el magno. Su estructura es la básica del arte
asturiano, con planta basilical de tres naves con tres
tramos, separados por arcos de medio punto que descansan
sobre pilares lisos sin impostas y cubiertos con techumbre
de madera. La nave central está más elevada
mostrándose a cada lado de ella tres vanos rectangulares
que se corresponden con cada arco. La cabecera es tripartita
y están cubiertas sus cámaras con bóveda
de cañón. Adosados en los lados de las
naves se abrían dos capillas laterales de las
que hoy solamente se conserva una de ellas. El ábside
central conserva interesantes pinturas al fresco contemporáneas
de la iglesia, y en ellas se puede observar un friso
de torres amuralladas y una representación del
sol y la luna.
En la capital del concejo tenemos la iglesia parroquial
de San Román, de origen románico cuyos
restos se observan en la estructura de una sola nave,
el ábside semicircular y la cubierta con bóveda
de cañón. El resto del edificio pertenece
al siglo XVIII, en el que se reconstruyó la iglesia.
En el interior de la misma podemos contemplar diversas
pinturas murales de estética gótica. Otros
templos religiosos de importancia en el concejo son
los del Arcángel San Gabriel en Castañeu
del monte y el de Santa Catalina en Llavares.
Del arte no religioso se hallan dispersas por varias
aldeas numerosas casonas nobles con escudo señorial.
Además la capital conserva un puente medieval
de un solo ojo que une los dos barrios de la villa.
Las viviendas típicas están muy bien encuadradas
en el paisaje del concejo, estando bien conservadas
la mayoría de ellas y mostrándonos la
edificación representativa de las casas de pueblo
asturianas.
Por último hay que hacer una reseña a
la cueva del Fornu o del Conde, donde se hallaron restos
antiguos correspondientes a la etapa paleolítica
y que ha sido declarado bien de interés cultural.
Entre sus fiestas destacaremos.
Las fiestas de Los Mártires en Tuñón
el día 20 de enero. Las fiestas de San
Antonio en Dosango el día 13 de junio y las de
San Juan en Castañeu del Monte el día
24 de junio. Las fiestas de El Carmen en Villanueva
el día 16 de julio. Las fiestas de San
Román en Villanueva el día 9 de agosto.
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