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Premio Principe de Asturias
La hermandad de la probe con, casi 50 años de
historia es ya para siempre parte viva de morcin y de
sus gentes.
Un
sueño,que se fue haciendo realidad , un pueblo
unido ,entorno a un proyecto,, según el jurado:
"Por su capacidad de iniciativa para dinamizar
las actividades tradicionales introduciendo elementos
de innovación de la vida económica, social
y cultural cuyo valor trasciende de lo meramente local
para convertirse en un símbolo de progreso y
solidaridad humana".
Varias labores, sencillas en sí mismas pero importantes
para el futuro de la zona, han sido fruto de la unidad
vecinal y han sumado motivos más que suficientes
para que La Foz de Morcín fuera el pueblo elegido
en los premios "Príncipe de Asturias".
Son meritorios también los esfuerzos de la Hermandad
de la Probe, una asociación que ha luchado por
este galardón y que ha contribuido al crecimiento
del concejo tanto en lo social como lo deportivo, cultural,
etc. A lo largo de sus 47 años de existencia
la presidencia ha ido variando y los miembros que la
componen en la actualidad son en su mayoría jóvenes,
con una media de edad de 24 años y sus movimientos
se caracterizan por el dinamismo y la iniciativa que
les lleva a conseguir la mayoría de las cosas
que se proponen.
También se ha tenido en cuenta la trayectoria
de este pueblo en cuanto a la defensa del medio ambiente,
la conservación de elementos etnográficos
y los movimientos vecinales con sus consiguientes resultados,
todos arrimando el hombro por encima de gustos personales
e ideas propias. Tradición y modernidad conviven
de la mano en este enclave del centro asturiano.
Desde que recibieron la noticia del galardón
de Pueblo Ejemplar hasta la visita del Príncipe
de Asturias el 26 de octubre, los vecinos estuvieron
muy atareados preparando los jardines, limpiando las
calles y fachadas de las casas, ensayando cánticos
de despedida a su alteza, y construyendo el "trono".
El trono es un banco hecho en madera por Tartan Vasile,
un carpintero de la localidad, que lleva grabados los
escudos de Asturias y de Morcín, además
de la firma de Don Felipe que estampó a su paso
por La Foz y que su creador se encargó de tallar
al día siguiente para que quedara para la posteridad.
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