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En
mieres no deje de visitarLa plaza de Requejo o de San
Juan, rodeada de edificios acristalados y balcones con
antepecho enrejado, la plaza tiene la estatua de un
escanciador obra del mierense Manuel Félix Magdalena,si
toma unos "culines de sidra"se llevara consigo
un trozo de asturias
Su principal río es el Caudal que lo surca de
sur a norte y recibe sus aguas de otros ríos
como el Aller, el Turón, Valdecuna o Nicolasa.
Sus cumbres más destacadas son: al norte el Mandarrón
de 648 metros y el Gúa de 654 metros, al oeste
el Llosoriu de 993 metros, al sur el pico Les Cruces
de 631 metros, las cumbres del Pandoto de 1.067 metros
y Navaliego de 1.106 metros. Otras alturas a destacar
son: el alto de San Justo de 1.021 metros y el pico
Polio de 1.046 metros. Sus valles son apretados, aprovechando
las laderas para las actividades agrícolas y
las explotaciones forestales. Las zonas bajas están
ocupadas por la industria y los pozos de extracción
del carbón especialmente en las vegas de los
ríos Caudal y Turón.
Este concejo sufrió una gran transformación
desde 1836, cambiando su medio rural y pasando a ser
uno de los primeros y más importantes núcleos
del desarrollo industrial de España.
EMieres como concejo independiente, tiene una historia
muy corta ya que se independizo del concejo de Lena
en el segundo cuarto del siglo XIX, concentrando un
mayor interés histórico en sus últimos
dos siglos.
Su presencia humana se detecta desde tiempo prehistórico,
han sido catalogados numerosos túmulos que están
distribuidos por el río Ablaña y el valle
del Cuna. Hay un conjunto de dos hachas de bronce que
se atribuyen al bronce antiguo. Se ha localizado varios
castros aunque ninguno ha sido excavado y por tanto
datado, algunos pueden que sean del origen prerromano
y otros ya romanos, han aparecido monedas y restos de
cerámica. El Castiello de Bustiello posiblemente
fuera el primer núcleo de asentamiento de lo
que luego seria Mieres, otros castros son los de Peña
Taya, del que tenemos un molino de mano con decoración
de tipo geométrico o El castiello de Saralía,
el Picu Escucha, el de Muries.
La importancia romana debía de canalizarse por
su situación de paso natural entre la Meseta
y el centro de Asturias, estando la vía romana
que uniría León con Lugo de Llanera y
el centro portuario de Gijón principal enlace
romano en Asturias. Sus más relevantes hallazgos
han sido encontrados en la localidad de Ujo. Una de
las labores más importantes desarrolladas por
los romanos, fueron las actividades mineras en la mina
de Cinabrio.
En la época medieval aparecen los primeros datos,
aunque algunos se consideran falsos. Aparece una donación
en el 860 de Ordoño I a favor del Obispo leones
que incluye una iglesia en la villa de Ujo o que el
monasterio de San Vicente de Oviedo adquiere propiedades
correspondientes al actual concejo de Mieres. En esta
época la vía romana tuvo su continuación
como ruta comercial asturiana y de camino de Santiago
de Compostela, pues su variante asturiana eran los actuales
términos de Ujo, y desde aquí su siguiente
villa era Mieres apellidada del Camino en algunos documentos
medievales. En 1189 hay una donación de Gundisalvo
Petri al monasterio de San Vicente de Oviedo de la alberguería
de Mieres. Esta zona era muy peligrosa con bandidos,
llegando en el siglo XIV a una gran situación
de peligro, teniendo que poner el concejo de Oviedo
algo que llamaríamos hoy en día labor
policial desde la villa de Mieres hasta cerca de Oviedo.
Durante los siglos XIII y XIV, la villa de Mieres y
su entorno están incluidas en Lena, una demarcación
ya existente desde hacia siglos, y que con la creación
de la Puebla de Lena se integran unos territorios entre
los que estaba incluido el municipio de Mieres. Aun
así se van encontrando durante estos siglos una
persistencia de los oficios concejiles restringidos
al ámbito mierense. En esta época ya esta
zona está marcada por los cotos tanto señoriales
como eclesiásticos, hay uno que destaca y llegaría
hasta el siglo XV como uno de los mayores de toda la
zona seria el coto de la familia Bernaldo de Quirós
A comienzos de la Edad Moderna, sólo hay un
coto en el municipio de Mieres que escape del control
de Lena y era el coto de Loredo, perteneciente al deán
de la catedral de Oviedo. Con la desamortización
de Felipe II este coto es vendido a los vecinos de Loredo,
ayudados por el concejo de Lena donde se integraría.
Es en el siglo XVIII, cuando se elaboró el Catastro
del Marques de la Ensenada, el territorio correspondiente
al municipio de Mieres, lo refleja como una zona prácticamente
agraria, su infraestructura industrial es del tipo molinos
y fraguas. La población de Mieres es lo único
de carácter urbano. En esta época es cuando
se instala su primera industria, aunque fue de un modo
temporal y fue una sección de la fabrica de fusiles
de Oviedo.
En el siglo XIX, la guerra de Independencia trajo el
enfrentamiento con los franceses en la vía de
Pajares. Las guerras carlistas traen la muerte del cabecilla
Baíno en Mieres en manos de la milicia liberal.
Pero el verdadero acontecimiento para el concejo de
Mieres en este siglo, fue su separación de Lena,
constituyéndose en Ayuntamiento independiente.
Ya en 1844 se instala la Mining Company con capital
inglés para la explotación hullera de
la comarca, estas explotaciones pasarían por
diferentes manos y diferentes capitales extranjeros
hasta 1879 en que se constituye la famosa Fabrica de
Mieres S.A., estabilizándose la titularidad,
sus hornos son los segundos del país en quemar
carbón de coque, coincidiendo este desarrollo
con la construcción de la vía férrea
entre Lena y Gijón. Otras compañías
aprovecharon el tirón y se sumaron a la explotación
minera de la cuenca, así tenemos El Porvenir
con minas de cinabrio, Hulleras de Turon S.A., La Sociedad
Hullera Española. Otro avance fue la apertura
de otra nueva vía de ferrocarril el Vasco-Asturiano.
En el siglo XX, se alcanzan las cuotas máximas
de producción. Todos estos cambios trajeron otros,
así su actividad agraria fue sustituida por la
necesidad de suelo no solo para las industrias, sino
también para la construcción de viviendas
para los obreros. Pero sin duda la mayor transformación
fue en las ideas que ya se habían cultivado a
finales del siglo pasado con las primeras huelgas. A
principios en 1902 se reúne en Mieres el II Congreso
Socialista Asturiano y en 1905 se crea la juventud Socialista
de Mieres. Algo que destaca y marca fue La Huelgona
de 1906 en la Fabrica de Mieres por la reducción
de los salarios, se prolonga más de dos meses
con una dura represión de despidos y desalojos
de las viviendas que las fabricas daban a los obreros
y creando un conflicto de unas dimensiones desconocidas
hasta el momento. En 1910 se crea el Sindicato de Obreros
Mineros de Asturias, el famoso SOMA, estableciendo su
comité en Mieres y sus primeros éxitos
fueron contra los despidos. En 1917 hubo otra huelga
que tuvo una represión también desproporcionada
con palizas, torturas, encarcelamientos, etc. En 1918
en Mieres vence el socialismo y Manuel Llaneza se convierte
en alcalde del concejo, fue en estas fechas cuando el
SOMA consigue una de sus más fuertes victorias,
la jornada de siete horas en las minas. En las siguientes
elecciones triunfa el socialismo y Manuel Llaneza logra
un escaño en Madrid, siendo de especial relevancia
su fallecimiento, ya que cuando muere en 1931, es honrado
con una manifestación de más de 40.000
personas. La revolución del 34 fue crucial, columnas
de mineros y trabajadores son los primeros en tomar
Oviedo, la represión desde Madrid fue brutal.
Pero en las elecciones de 1936 la voluntad de Mieres
fue aplastante con un 79,33% de votos para el gobierno
del Frente Popular. La Guerra Civil de 1936 dejará
la cuenca en la zona republicana, donde sus organizaciones
obreras jugaron un gran papel cayendo en 1937 y con
la caída del frente republicano en Asturias cayó
el concejo de Mieres. Terminada la guerra aun continuarían
algunas partidas querrilleras como las de los hermanos
Morán. Tras los durísimas años
de la posguerra, las décadas de los cuarenta
y cincuenta supusieron una reactivación de la
economía, hasta llegar a los años sesenta,
años marcados por la profunda crisis, reestructurándose
el sector y creando HUNOSA, a la que se integraría
Minas de Figaredo en 1980. La industria siderúrgica
no corre mejor suerte, a raíz de la construcción
de ENSIDESA en Avilés, la Fabrica de Mieres,
Duro Felguera y Santa Bárbara se unen y crean
UNINSA. Un lustro más tarde se construye la planta
industrial de Veriña en Gijón, que trae
el desmantelamiento de la Fabrica de Mieres y el traslado
de los obreros a Gijón. El declive económico
es tal que en 1968 se declara Mieres "zona preferente
de localización industrial" aunque tal cosa
no constituye más que el primero de una retahíla
de proyectos.
El concejo de Mieres tiene gran cantidad de monumentos
ya que pertenecía a la ruta jacobea, entre los
que destacaremos:
La iglesia románica de Santa Eulalia, es Monumento
Histórico Artístico. Debido a las obras
del ferrocarril fue destruida en 1922, levantándose
un templo mayor que el anterior, que era sencillo, donde
se integra el ábside, el arco medio de triunfo
y la puerta románica. El ábside es semicircular
con medias columnas y capitel de motivos vegetales.
La portada es de medio punto con tres arquivoltas decoradas
en zigzag y capiteles vegetales y figurados. El arco
de triunfo románico se sitúa en la entrada
del ábside, es de dos arquivoltas y guardapolvo
taqueado, con capiteles de tema vegetal.
La casa Cortina, con la capilla de San Clemente en
Figaredo. Su estructura es un núcleo antiguo
rodeado de añadidos. Su parte más importante
es la fachada principal del cuerpo, es de dos pisos
y uno bajo aprovechando el desnivel. Hay un portal profundo
en el que se abren dos puertas, la principal con arco
semicircular con grandes dovelas planas, sobre el portal
se ve un corredor apoyado en zapata. El resto de la
fachada es de mampostería con dos ventanitas
cuadradas rodeadas de grandes sillares y enmarcadas
por molduras sencillas. Su capilla de San Clemente es
de nave corta, cabecera cuadrada con pórtico
a los pies. Tiene un pequeño retablo barroco
de San Clemente.
El palacio de Arriba o de los Bernaldo de Miranda es
Monumento Histórico Artístico. Es un gran
edificio de dos alturas, con dos puertas a la fachada,
una menor adintelada y la principal de medio punto con
dovelas, ente ellas hay saeteras abocinadas. Sobre la
puerta en arco aparece un reloj de sol con la fecha
1808. El piso alto tiene cinco balcones con antepecho
de barrotes torneados. La fachada posterior tiene un
sencillo corredor de madera con un pequeño palomar
bajo el alero. Su capilla está al frente de la
casa y es sencilla con nave cubierta a dos aguas y rematada
en espadaña. Su retablo es barroco.
El palacio de Valleta, declarado Monumento Histórico
Artístico. En el cuerpo central se abren tres
grandes arcos de sillería apoyados en gruesos
pilares. Su planta noble se distribuye en cinco balcones
y los tres centrales sobre los arcos. En el alero en
forma de frontón se aloja el escudo. La fachada
meridional y posterior tienen una gran galería
acristalada y la orientada al norte es de un solo piso
por el desnivel y prolonga el faldón del tejado
formando un pequeño pórtico. Construido
en mampostería con sillar en impostas y enmarques
de ventanas. El conjunto lo integran otros edificios,
las cuadras, la casa de los caseros, el lagar, el palomar
y una panera.
El santuario de los Mártires San Cosme y San
Damián, es un templo del siglo XVIII, obra de
Pedro Muñiz. La planta es de forma de cruz con
cabecera plana y torre a los pies. Los pórticos
rodean ambos laterales y enlazan con el piso bajo la
torre. Su interior está dividido en dos tramos
y sus bóvedas decoradas con pinturas. La nave
tiene coro a los pies con escalera de caracol de piedra
que da acceso a la torre. La cabecera es plana y se
cubre con bóveda estrellada. El retablo principal
es de piedra gris de 1960, labrado con los símbolos
de los Santos titulares. En la capilla lateral hay retablos
neoclásicos con tallas barrocas.
El palacio de Revillagigedo o de San Esteban del Mar,
en Figaredo. Es un enorme edificio de planta rectangular
unido a otro cuerpo menor por un arco rebajado. Tiene
numerosos añadidos, destacando su portada barroca
que es adintelada flanqueada por columnas de fuste estriado
y capitel dórico. Sobre la puerta se labra la
inscripción "POR LA LEI Y POR EL REY".
Destaca El tercer piso con tres grandes ventanas de
medio punto y una soleada galería al sur. Conserva
el espacio de la antigua capilla (dedicada a local comercial),
con bóveda de cañón y coro de madera
a los pies.
Hay otro tipo de obras ya modernas y que fueron transformado
el paisaje, entre las que tenemos:
El poblado obrero de Bustiello, obra de la Sociedad
Hullera Española, cuenta con varios edificios,
uno religioso, dos centros escolares, el hospital y
las propias viviendas de los obreros. Estas eran unifamiliares
pareadas de planta baja y piso con una pequeña
huerta. Estas viviendas son de modelo estandarizado,
la monotonía se rompe con los edificios principales.
La Capilla es un gran templo con referencias neorrománicas
con tres naves, pórtico a los pies y triple ábside
construido en piedra y ladrillo visto. Su fachada está
centrada por la puerta en arco de medio punto sobre
columnas dobles, culmina con una espadaña rematada
en frontón y cruz. El Sanatorio está formado
por varios pabellones comunicados entre sí por
pasadizos de madera y cristal. El cuerpo principal se
destaca por que está mucho más decorado,
destacando el detalle de la artesanía como la
puerta curvilínea de madera y hierro forjado
o la decoración floral que aparece en los dinteles
de las ventanas.
La nave de Soviella, construida por Hullera Española
para la reparación de las locomotoras. Este edificio
explota al máximo la decoración del ladrillo,
material industrial por excelencia. La fachada destaca
en un lado corto por dos pilastras angulares, rematadas
por pináculos con revestimiento de teselas vidriadas.
Los laterales en seis tramos mediante pilastras de ladrillo
entre las que se abren grandes ventanas alargadas. Se
juega con el encale y el ladrillo visto como modo de
decoración.
El Ayuntamiento, obra del arquitecto Lucas María
Palacio, más tarde se le añadiría
otro piso obra de Juan Miguel de la Guardia y renueva
la fachada haciendo la porticada con cinco arcos sobre
pilastras, balcones con frontón triangular excepto
el central que es curvo rematado en un templete con
reloj y campana.
El monumento al poeta mierense Teodoro Cuesta, realizado
por el escultor Arturo Sordo y Álvarez. Fue trasladado
varias veces de sitio, hasta volver al lugar original
cerca de la casa natal del poeta en La Pasera. Es de
grandes dimensiones son cuatro figuras de bronce asentadas
en un pedestal formado por varios cuerpos escalonados.
Encima se asienta el poeta y a los lados dos figuras.
El poeta está coronado por una figura femenina
portadora de una guirnalda.
Las fiestas más destacadas son.
La noche del 23 al 24 es la noche mágica y ya
los jóvenes han engalanado las fuentes con ramos
de flores. Los fuegos de artificio de este año
superarán con creces a los de la edición
anterior. La tradición dicta encender la hoguera
de San Juan en la plaza del Ayuntamiento, se canta la
Danza del Señor San Juan y a continuación
el baile de la Danza Prima, la más antigua de
Asturias y en cual participa el pueblo en su totalidad.
En la hoguera se quemará lo negativo de este
año y en sus llamas se pondrán las ilusiones
del año que viene, todos forman un gran corro
entrelazando sus manos por los meñiques y se
preparan para danzar
En febrero, el Carnaval donde se puede degustar el
menú del Antroxu.
En mayo, las fiestas de Santa Maria en Mieres y las
fiestas de San José Obrero en Ujo.
En junio, las fiestas de San Xuan con el baile de la
danza prima y la hoguera de la noche del 23 al 24 en
Mieres, hay actividades desde el día 15 al 25
con conciertos, desfiles, competiciones, certamen de
gastronomía, etc. En Oñón el día
29 son las fiestas de San Pedro y también el
descenso del río Caudal.
En julio se celebran los días 6 y 7 en Urbies
el certamen gastronómico de su queso de Urbies.
En la villa el día 16 la fiesta del Carmen.
En agosto, es la romería de los Felechos en
la Braña de Rozamuyos, San Bartolomé los
días 24 y 27 en la localidad de Baiña.
En septiembre, el día 8 Nuestra Señora
de Covadonga en Requejo, este día hay una excursión
en tren de madera que va a Llanes por la fiesta de la
Guía. En Turón el día 14 son las
fiestas del Cristo de la Paz. En Valdecuna son las fiestas
de los Mártires el día 27 esta declarada
de Interés Turístico.
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