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Laviana,
está integrado en la cuenca huyera del Nalón,
aunque parte de su superficie esta en la zona alta de
este río. Su relieve es el típico de valles
y cordales, su máxima altitud es el Picu Tresconceyos
de 1.097 metros, en su parte oriental su disposición
es más compleja con bellos paisajes, destacan
los montes de: Peña Mea de 1.561 metros, El Picu
la Forcá de 1.581 metros, La Peña la Xamoca
de 1.288 metros, la Triguera de 1.291 metros.
El río Nalón cruza el concejo, siendo
en La Pola donde logra su mayor amplitud, sus afluentes
más importantes son por el margen derecho: el
río Xerra, el río la Pontona y el río
Tisaña. Por el margen izquierdo el río
Soto, El Raigusu, el río Villoría y el
Rimontán.
Las primeras muestras prehistóricas de este
concejo son de la Edad del Bronce como son los túmulos
megalíticos de Callacete y La Baíga y
las hachas encontradas de Villoria y Tiraña.
De su época castreña tenemos ligeras pistas
como el castro de El Cercu, El Prau de Castiello y La
Corona en Borones. Estos castros son atribuidos a la
Edad de Hierro, pero no tienen una datación fija
por su falta de excavación.
De su período romano hay pocas noticias fidedignas
pues aunque se sitúan estructuras arquitectónicas
como son el puente de Villoria o el torreón del
Condado, además de explotaciones mineras, sus
estudios más recientes sitúan sólo
en esta zona una ruta romana que cruzaría el
valle del Nalón para atravesar el puerto de
Tarna.
De su época medieval hay pocas noticias también,
pues algunas se consideran poco fidedignas. Lo que sí
esta claro es la existencia de una demarcación
con el nombre de Flaviana, cuyos representantes acuden
al concilio ovetense del año 1115. En esta época
un monasterio que estaba ya acaparando gran importancia
era el de San Vicente de Oviedo. En estas fechas esta
demarcación ya contaba con un cargo adscrito
a su gobierno, teniendo ya gran importancia comarcal
y regional debido a la ruta que cruzaba todo el valle
del Nalón.
Fue en el siglo XIV, cuando la zona del Nalón
sufre un cambio en su ordenación territorial
y urbanística, así todas estas zonas se
ven dotadas de un centro administrativo. La puebla que
jerarquizaba el territorio de Laviana es de 1344. Algunos
estudiosos consideran la fundación de este villazgo
a finales del siglo XIII. Como lugar de transito, Pola
de Laviana no alcanzó gran desarrollo demográfico,
pero su composición social si marca una diferencia
con su entorno agrario, así se supone la presencia
en esta puebla de notario, herrero, carpintero, etc.
Aparte del dominio patrimonial ejercido por el monasterio
de San Vicente, también hay un influjo creciente
de las familias señoriales.
En el siglo XIV, la situación del concejo de
Laviana, continuaba con cotos que escapaban de la jurisdicción,
estos eran los cotos de San Vicente y de Villoria, que
mantendrían una estructura rural y ganadera teniendo
que pagar el diezmo a sus señores y vivir bajo
su jurisdicción marcada por el despotismo. Con
la desamortización de Felipe II, es cuando algunos
cotos son redimidos por los vecinos como el coto del
Entralgo incorporándose al concejo de Laviana,
no consiguiendo otros cotos salir de las manos de sus
señores como el coto de Tiraña.
En el siglo XVIII, quedarán sólo dos
enclaves en esta zona, el coto de Tiraña y el
coto de Villoria. La guerra de la Independencia no tuvo
especial incidencia, únicamente el paso de las
tropas francesas por las rutas de Tarna y San Isidro,
aquí si hay algunos sucesos de heroísmo
local. Las guerras carlistas en su tercera guerra destaca
su participación ya que fuerzas armadas alcanzarían
en sus correrías la mayor parte de Asturias incluyendo
el concejo de Lena.
En
el siglo XIX, hay nuevas transformaciones para Laviana,
con el triunfo de las ideas liberales que traerían
la disolución de todas las jurisdicciones señoriales
y su incorporación a los respectivos concejos,
así los cotos de Tiraña y Villoria se
incorporan a la jurisdicción del Ayuntamiento
de Laviana que adquiere la unidad administrativa que
conserva hoy en día. Hay otro cambio sustancial,
así el ferrocarril de Langreo se extiende hasta
la terminal de Pola, lo que traerá a Laviana
el desarrollo minero e industrial. Se funda la empresa
Coto Musel que dejará una gran cantidad de cambios
en la estructura de Laviana. Todas estas nuevas actividades
produjeron notables cambios en las condiciones de vida
y en las ideas ya que hasta mediados de este siglo este
concejo era eminentemente agrario. Esto nos lo demuestra
la crisis de subsistencia de 1834.
En el siglo XX, ya tiene una gran actividad minera
y en 1904 se constituye una agrupación socialista
en el municipio. Tuvo una especial incidencia la huelga
de 1917 que fue suprimida con una dura represión
que no lograría debilitar las ideas del movimiento
obrero. En las elecciones de 1933 triunfó el
Partido Socialista y el año siguiente los trabajadores
participan en los sucesos revolucionarios de octubre
que culminarían con la toma de la capital provincial.
En la Guerra Civil, Laviana queda encuadrada en la zona
Republicana y será el último reducto del
Frente Norte en España. Una vez concluida la
guerra, las partidas guerrilleras siguieron combatiendo,
destacando la de Lisardo, siendo la zona una de las
que tuvo una mayor represión, dejando sus más
tristes episodios. Con la política económica
franquista la actividad minera tuvo una sensible reanimación
y un gran crecimiento demográfico. A partir de
la década de los setenta hay una profunda crisis
del sector minero, lo cual trajo la creación
como un intento de reestructuración de HUNOSA
que con el tiempo reunió la mayor parte de las
explotaciones mineras. La única actividad minera,
quedó reducida al pozo Carrio y muchos trabajadores
se desplazaron a las minas de la zona baja de la cuenca.
El concejo de Laviana, tiene muchos monumentos y obras
arquitectónicas entre las que destacaremos:
La iglesia de San Nicolás, es el único
ejemplo de la arquitectura románica, es Monumento
Histórico Artístico. Es del siglo XII,
de su estructura original sólo queda su portada
románica, el resto es una reconstrucción
del siglo XVII. Su estructura es de tres naves divididas
por arcos sobre columnas con transepto y cabecera cuadrada
con sacristía y capilla, la nave central tiene
bóveda de arista. Su portada románica
está formada por triple arquivolta, las arquivoltas
interiores son de arco rebajado, las arquivoltas exteriores
tienen similar diseño con motivos de zig-zag,
sostenidas por columnas de delgado fuste con capiteles
con elementos vegetales. La portada está flanqueada
por otras dos de tipo herreriano con pilastras acanaladas
que sostienen un frontón triangular rematado
en bolas. En su interior se destaca un retablo barroco
del siglo XVIII.
La iglesia de Nuestra Señor de Otero, es de
planta de cruz latina. Su fachada es sencilla con un
arco de medio punto. El lateral izquierdo de la iglesia
presenta una ventana formada por tres arquillas de herradura
sobre columnas de fino fuste y capitel vegetal, en el
interior destaca un retablo del siglo XVIII.
El Torreón, declarado Monumento Histórico
Artístico. Aunque se creía romano su estructura
es de la baja Edad Media. Su planta es rectangular pero
muy deteriorada por los añadidos de hormigón
para evitar su desplome. Es de tres pisos con escasas
saeteras, el primer piso era utilizado como calabozo,
al segundo se accede por un arco de medio punto y al
tercero está prácticamente cerrado a la
luz. El remate de la torre original era almenado y en
la actualidad está limitado por un murete de
hormigón.
La Casona de los Menéndez es Monumento Histórico
Artístico. Es un conjunto de vivienda y capilla
adosada, formando todo ello una estructura rectangular.
Está realizado en mampostería y sus vanos
alternan balcones con ventanas. La capilla tiene una
altura mayor, su acceso es a través de una arcada
de medio punto sobre el que se sitúa el escudo
familiar.
La casa natal de Armando Palacio Valdés, casona
rural del siglo XVIII, de planta rectangular y fachada
simétrica. Está compuesta de tres cuerpos,
dos laterales y el central más adelantado. El
eje principal lo forma la puerta adintelada con dos
pequeñas ventanas, en el piso superior tiene
un balcón y dos ventanas. Los cuerpos laterales
con la misma distribución, dos ventanas en el
piso bajo y un corredor de madera en el superior.
La Casa del Pueblo, situada en la plaza del Ayuntamiento,
de grandes dimensiones y con galería de madera
en la fachada trasera. La fachada principal está
formada por dos cuerpos entre los que había un
corredor de madera, hoy en día existe una terraza.
Otros ejemplos a destacar son sus barriadas surgidas
por el ensanche de la Pola, destacando la barriada de
Fontoria, la de Blanca Nieves, la de Barredos, etc.
Entre sus muchas fiestas destacaremos las siguientes:
En junio, son las fiestas de San Antonio en
Villoria.
En agosto, las fiestas de San Justo en Soto
del Loira y el Descenso Folclórico del Nalón
que ha sido declarado Fiesta de Interés Turístico
y goza de gran popularidad.
En octubre, se festeja la Pontona que coincide
con dos certámenes uno de ganando y otro de queso
asturiano. La fiesta mayor del concejo es la que se
organiza en el Santuario de la Virgen de Otero, patrona
de Santa Maria de Laviana, que se celebra el día
15 de agosto. La leyenda dice que la Virgen María
se apareció a un pastor y se decidió construir
ahí una iglesia pero los señores de la
zona quisieron construirla en otros terrenos y la leyenda
dice que los materiales aparecieron trasladados milagrosamente
al lugar donde hoy se ubica la iglesia.
Hay otos santuarios en el concejo con sus romerías,
como son: la de la Visitación en la ermita de
Les Campes, La de Cortina, o la de Ribota.
El plato más famoso es el cabritu con patatos
o cabritu con patatinos, pero no se quedan atrás
el pote asturiano, la fabada, la menestra, las carnes
y los embutidos, a los que acompañan, como postres,
los fayuelos, les casadielles, les tartes, los roscones
y los bartolos. Son tradicionales las espichas con sidra
casera de buena calidad y los imprescindibles tacos
o pinchos de chorizo, tortilla, huevos duros, llacón
y los populares concejales, trozos de bacalao rebozado
y frito.
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