|
Proaza se sitúa en el tramo
medio de la cuenca hidrográfica del río
Trubia. Está circundada por los concejos de Santo
Adriano y Grado al norte, Quirós al Este y al
sur, Teverga, al sur y al oeste, y, también a
occidente, Yermes y Tameza.
Pertenece
a un área muy montañosa, integrada en
algunas de las estribaciones de las sierras de la Sobia
(al sur del concejo), el Aramo (al este) y Yermes y
Tameza (al oeste). Por su altura cabe destacar las cumbres
de El Picu Forcada, La Verde y La Mostachal, así
como las peñas de Sobia, Castiellu y Alcéu,
entre otras.Su principal río es el Teverga; otros
muchos cursos fluviales de menor entidad fertilizan
el territorio de Proaza, como el Murias, el Villamexín
y el Serande.
La estrechez de los valles y la diferencia de altitudes
condicionan el clima de Proaza, que se caracteriza por
la abundancia de nieblas en tierras bajas y zonas de
depresión y por un notable contraste de temperaturas
y pluviometría entre el valle principal y las
montañas de cabecera. En la vega del Trubia,
el clima es mucho más moderado, con inviernos
templados y veranos cálidos y secos.
Sus especies forestales más frecuentes son el
castaño, el avellano, el haya y el nogal, así
como la encina y el roble. Buena parte de su territorio
está integrado en el Paisaje Protegido del Pico
Caldoveiro.
En el aspecto faunístico, Proaza da cobijo en
sus montañas y bosques a corzos, venados, zorros,
lobos, jabalíes, tejones, ardillas, liebres e
incluso a algunos ejemplares de oso y urogallo.
La producción agropecuaria
sigue constituyendo la fuente de riqueza básica
del concejo. En los últimos años las actividades
tradicionales se han complementado con iniciativas como
la de la Senda del Oso, que une los concejos de Santo
Adriano y Proaza, y cuyo museo está instalado
en la capital de este municipio.
El plato más famoso del municipio
es el "pote de nabos", que se preparan acompañados
de carne
Se ha recuperado además el
tradicional queso de fuente, de textura cremosa y sabor
picante y fuerte, al que suele echársele aguardiente.
De su repostería cabe destacar las famosas Casadiellas
de Nuez asi como sus bollos de Pascua, de harina, huevos,
manteca y azúcar, y el inevitable arroz con leche.
Dentro de las obras arquitectónicas
del concejo destacamos la torre medieval de Proaza,
edificio medieval de carácter militar del que
quedan los restos de una torre cilíndrica, construida
a base de sillarejo, de cuatro pisos de altura. En ellas
se ven los huecos horadados en sus gruesos muros. Al
ingreso que estaba situado en la segunda planta se accedía
por medio de un puente levadizo, saeteras y ventanas
un tanto apuntadas. La puerta de ingreso colocada en
el piso inferior parece haber sido abierta en época
posterior. Esta torre es Monumento Provincial desde
1965.
También es digna de mención
la torre de Banduxo, construida basado en sillarejo
para el muro y sillares mejor trabajados y de grandes
proporciones para los vanos; con una cubierta que presenta
una cornisa ligeramente volada. Los vanos son muy escasos
y se abren de forma asimétrica. Se reducen a
unas pequeñas saeteras de derrame interno, sumamente
estrechas, y una ventana colocada en la parte superior
también de dimensiones muy reducidas. En lo alto
y protegido por un guardapolvo de grandes proporciones
aparece un escudo con las armas de Tuñón
mezcladas con las de los Álvarez de Banduxo y
Miranda.
Otra de las torres medievales se conserva
en la casa de Prada, Situada a orillas del Trubia, en
el limite con Santo Adriano, ha sufrido un grave deterioro
a lo largo de los años. La estructura primitiva
que podría fecharse hacia el siglo XVI estaba
formada por dos torres de base cuadrangular unidas por
un cuerpo central con galería; un corredor comunicaba
el núcleo principal con la capilla. Hoy solo
se observa una de las torres, de sillarejo, cubierta
a cuatro vertientes con una pequeña cornisa,
y en la que podemos ver remodelaciones posteriores que
distan mucho de su aspecto inicial.
Dentro de las edificaciones religiosas
tenemos la iglesia parroquial de Santa María
de Banduxo de fundación románica aunque
con múltiples reformas. La iglesia conserva de
su primitiva construcción románica sólo
parte de la nave única y el presbiterio, semicircular
en el exterior, con canecillos, y cuadrado en el interior,
cubierto con bóveda de cañón.
También nombraremos la capilla
de San Mamés en Caranga que presenta un único
cuerpo de planta rectangular con ventana dintelada abocinada
de derrame interno en el muro izquierdo y vano circular
abocinado de derrame interno y externo en el opuesto.
El interior se cubre con tejado de madera vista a dos
vertientes. Delante de la puerta, hay un pórtico
con tejado a tres vertientes, sostenido por cuatro pilares
de madera que se apoyan en un alto basamento, realizado
en mampostería, reservándose los sillares
las cadenas esquineras, los vanos y la espadaña
de arco de medio punto y un solo hueco que remata la
construcción.
De la construcción palaciega
destacaremos el palacio de Proacina de clara adaptación
a la topografía puesto que presenta un solo piso
en la fachada posterior, mientras en la principal consta
de tres plantas. En este frente se abren vanos adintelados,
ventanas en los dos pisos inferiores y balcones con
balaustrada de hierro sobre repisa rectangular en el
superior, colocados de forma simétrica. En una
de las fachadas laterales, en el piso superior se abre
una galería de madera cerrada y acristalada,
propia de la arquitectura popular.
Otro palacio importante es el de Bernardo
Terrero en Villamexin, de planta cuadrangular que incluye
en su interior una torre del siglo XVI también
de base cuadrada situada a paño con la fachada
principal flanqueada por dos cuerpos de menor altura.
La edificación es popular, utilizándose
solamente sillares para vanos y esquinas; ha sufrido
numerosas remodelaciones desde su fundación hasta
el momento actual.
|