El territorio que actualmente ocupa
Siero, estuvo habitado desde época paleolítica,
como lo atestiguan diversos yacimientos prehistóricos
encontrados en él. Aparece un grupo de cuatro
túmulos en el Alto de la Mayá (Espinera)
y otro grupo de tres en el "Cantu Negru" (Bobes).
Otros yacimientos encontrados son: El Conjunto lítico
de Meres en Tiñana, el Yacimiento de "Regueru
del Campón" en Argüelles, el yacimiento
de Paredes en Lugones, y el conjunto lítico de
Vallín en Limanes.
De la época comprendida entre
la edad del bronce y la edad de hierro son los castros
descubiertos en el concejo destacando el hallado en
el Pico Castiello de La Collada que pertenece hoy al
museo arqueológico de Asturias. Otros castros
del concejo son los de La Canterona en Tiñana,
el Cuito en Valdesoto, y la Torre y Monte Les Muries
en Lugones.
La
colonización romana deja distintas muestras en
el municipio, como los puentes de Colloto, Bergueres,
Lugones, y la Pola, el cual pasaba por el río
Seco y que quedó totalmente destruido en el siglo
XIX.
La primera referencia documental de Siero aparece en
la edad media, aproximadamente en el año 905,
en el que el monarca Alfonso III el Magno, dona a la
basílica ovetense la Iglesia de Santa Maria de
Tiñana, así como la de San Martín
de Siero. En el año 967 se dona la iglesia de
San Félix de Hevia.
Durante la edad media ,y al ser atravesado el concejo
por la ruta conocida como camino de la Costa, aparecen
en el concejo varios hospitales y albergues para peregrinos,
fundándose en el año 1141 un hospital
en el lugar conocido como Río Seco. Otros centros
hospitalarios del concejo son La Malatería de
Marcenado en 1274 y la de La Paranza.
El siglo XIII va a ser un siglo muy
decisivo en la historia del concejo, gracias a la implantación
de una política repobladora encaminada a la concentración
de la población rural, muy dispersa hasta entonces.
Así en 1270 el rey Alfonso X El Sabio, concede
la carta puebla a los hombres de la tierra de Siero
fijando los límites territoriales, así
como las cantidades de dinero a pagar al merino y al
representante real, cantidades que no son satisfechas
de manera inmediata por los vecinos y que hace que el
hijo del monarca Alfonso X, Sancho IV ceda el territorio
a Oviedo en 1287, no volviendo a ser de los vecinos
hasta que Rodrigo Álvarez de Las Asturias consigue
el señorío de Siero de manos de la reina
regente Maria de Molina en 1310 y permite al pueblo
la constitución del concejo. El establecimiento
del núcleo urbano en Siero se estableció
en la Alberguería de San Pedro. Con la donación
de la carta puebla se donan al concejo parte de los
territorios de Sariego, Noreña, Gijón,
Villaviciosa, Langreo, Nava y Bimenes. El monarca Enrique
II concede a los vecinos de Siero un privilegio con
importantes libertades en agradecimiento de la ayuda
de éstos en las luchas contra Pedro I.
En 1504 se constituye formalmente
el ayuntamiento de Siero. En 1827 se incorporan al concejo
de Siero los Cotos y Jurisdicciones de Noreña
que más tarde se disgregó y formo municipio
independiente, Marcenado con ayuntamiento en 1744, de
cuyo coto fueron dueños los Marqueses de Santa
Cruz de Marcenado. También La Paranza y Arenas.
Además en el territorio de Siero se incluían
los cotos de Mieres de Limanes, de Valdesoto y el de
Tiraña.
A principios del Siglo XIX el concejo de Siero soporta
la invasión de los franceses. En Mayo de 1808
Siero interviene en el triunfo de la causa de Asturias
contra los franceses ya que en Siero existían
unas tropas dirigidas por el Alférez Mayor Don
Ramón García Bernardo. Siero es invadida
por los franceses en mayo de 1809 por las tropas del
general Kellerman. Una segunda invasión francesa
tiene lugar en Enero de 1810 al mando del general Bonet,
ocupando nuevamente la capital del concejo en 1811,
hasta Junio de 1812 fecha en la que los franceses abandonaron
Asturias.