Comprende el mejor y más numeroso conjunto de monumentos del Arte Prerrománico
Asturiano, como corresponde a la antigua Sede de los Reyes de Asturias: Oviedo.
Para recorrerla no hace falta salir de la ciudad.
Si el visitante comienza por la Catedral ovetense, un excelente ejemplar del
gótico que sirve de referencia al centro tradicional de la ciudad, encontrará a
su lado:
Iglesia de San Tirso el Real.- Fundada hacia el año 812 por el rey Alfonso II el
Casto. De su primitivo edificio prerrománico sólo queda visible la parte
superior del testero del ábside central, con un vano de tres arcos de ladrillo
romano, capiteles, y basas de tipo tardorromano, enmarcados por un alfiz.
Cámara Santa.- Encerrada hoy en el conjunto de edificios catedralicios, al lado
del claustro, formó parte originalmente, como Capilla Regia, del Palacio de
Alfonso II el Casto. Tradicionalmente utilizada como relicario de la Catedral,
de ahí viene su denominación de Cámara Santa, consta de capilla superior y
cripta. Reformada en siglo XII, y abovedada, se usaron las figuras delos doce
Apóstoles como sostenes de la bóveda, en unas tallas comparables a las del
Pórtico de la Gloria compostelano.
No muy lejos de la Catedral, se encuentra, al final de la calle Gascona:
Fuente de La Foncalada.- Construida, supuestamente, durante el reinado de
Alfonso III el Magno (866-910), es la única construcción civil de uso público
conocida de la Alta Edad Media europea. Protege una fuente o manantial, y es el
centro de un importante conjunto, que se está excavando en la actualidad.
A no mucha distancia, cerca del arranque de la autopista a Gijón y Avilés se
levanta:
Iglesia de San Julián de los Prados (Santullano).- Se trata del mayor, más
antiguo y mejor conservado de los edificios prerrománicos de Asturias.
Construida durante el reinado de Alfonso II el Casto (792-842), formaba parte de
su palacio a extramuros de Oviedo, y estaba rodeada de "palacios, baños y
triclinios", según las crónicas. Presenta planta basilical, de tres naves con
crucero y tres ábsides de cabeza cuadrada, con pórtico a los pies. En interior
está materialmente cubierto de pinturas murales de tradición romana pompeyana,
con cortinajes y edificios.
En la falda del monte Naranco, que domina la ciudad de Oviedo, se levantan los
dos edificios emblemáticos del estilo Ramirense. Ambos formarón parte de un
conjunto de templos, palacios y baños, mandado construir por el rey Ramiro I
(842-850), se trata de :
Palacio de Santa María del Naranco.- Es, sin duda, la más significativa
construcción del Prerrománico en Europa. Construida como palacio o aula regia
del rey Ramiro consta de dos pisos; un gran salón abovedado, terminado en dos
hermosos miradores en la superior, y una cripta en la planta baja, en cuya pared
oriental se abre una puerta, que da acceso a una dependencia semisubterránea,
frecuentemente identificada como baño real, aunque no es posible determinar, con
seguridad, este uso. El altar, situado en el mirador oriental, es una perfecta
réplica del area primitiva, que se encuentra depositada en el Museo Arqueológico
de Oviedo.
Pocos metros más arriba se encuentra:
Iglesia de San Miguel de Lillo.- Lamentablemente, sólo se conserva una parte de
este magnífico templo, ya que en el resto se hundió entre la baja edad media y
el siglo XVIII. Si bien el edificio en sí resulta confuso en la actualidad, son
impresionantes los relieves decorativos, basas y capiteles, y los restos de
pinturas murales, donde aparecen, por primera vez, figuras humanas. Especial
interés revisten las jambas de la entrada cuya talla está inspirada en el
díptico consular romano bizantino del cónsul Areobindus (506 d.c).
Texto: Principado de Asturias. Sociedad Regional de Turismo del Principado de
Asturias.