Llanera, Posada, Lugo de Llanera,
Santa Eulalia, Villabona, Pruvia de Abajo y San Cucao,
conforman los núcleos de población mas
privilegiados de asturias.
Su
terreno es predominantemente llano, el concejo ocupa
parte de la llanura que se extiende al norte de Oviedo,
tiene pequeños accidentes entre los que destacamos:
Santofirme, el Fresno y el Gorfoli de 317 metros que
es su máxima altitud. La mayor parte de su terreno
se dedica a pasto y le sigue en extensión el
uso forestal. Sus especies arbóreas son: el pino,
el castaño y el roble. Se dedica poca extensión
al cultivo destacando la patata y el maíz. Su
ganadería es mayoritariamente bovina. Algo que
hay que destacar en este concejo es el sector servicios.
Su río más importante es el Nora que separa
Llanera de Oviedo, tiene numerosos arroyos como el Zalandrón,
los Gafases y el Robledo.
Tiene restos arqueológicos del Paleolítico
Inferior y Medio. También tiene restos de estructuras
tumulares de la época Neolítica. Hay restos
romanos que en su primera estructura fue un castro pero
la falta de excavaciones arqueológicas hace difícil
su datación, los principales castros son: La
Coroña, Peña Menéndez, El Canto
San Pedro, El Cuetu y el Pico Cogolla, el más
estudiado ha sido el Canto San Pedro que lo pone más
como centro aglutinador de un territorio que con carácter
defensivo.
La invasión romana hizo del
territorio de Llanera una de los más importantes.
Se tienen noticias del núcleo de Lucus Asturum
que era un enclave administrativo importante y estaba
relacionado con todas las vías de comunicación.
En la Edad Media, hay una gran cantidad
de documentaciones que nos informan sobre las ventas
o donaciones que hubo en este territorio. En esta época
hubo varios monasterios como los de San Pelayo, Santa
María de la Vega y San Vicente, pero si hubo
uno que destacó fue el de la Iglesia mayor de
Oviedo que va ampliando sus territorios gracias a donaciones
de dos reyes, Alfonso III y Ordoño II. La culminación
de su poder sobre estas tierras llegaría con
las donaciones realizadas por la reina doña Urraca
que dona a la iglesia de Oviedo todo el territorio de
Llanera.
Durante
los siglos XIV y XV, la administración de las
tierras de Llanera estaban asociadas a las de Las Regueras
que pertenecían al Obispo de Oviedo, éste
encomendaba su administración a una persona que
se llamaba el encomendero que era por lo general un
noble destacando entre ellos: Don Rodrigo Álvarez
de las Asturias o Pedro Menéndez de Valdés.
Esta familia destaca por su apoyo a la corona y estuvieron
en este cargo de encomenderos hasta bien entrado el
siglo XIV. Este sistema de gobierno tuvo varios problemas
que acabaron con la rebelión del siglo XV, que
se conoce como la rebelión de los excomulgados,
llamada así por que los vecinos, artos de los
abusos del encomendero, se apoderaron de su representante
haciéndole objeto de vejaciones y el Obispo respondió
con la excomunión de los habitantes del concejo
y cerró las iglesias. Esta situación duraría
cuatro años hasta la muerte del Obispo, con el
nuevo Obispo llegarían a un acuerdo prestando
juramento de no rebelarse y se les levanta el castigo
de la excomunión.
Es en el siglo XVI, durante el reinado
de Felipe II, es cuando el concejo pasa a incorporarse
a la corona. La ciudad de Oviedo compra el territorio
sin contar con la participación de los vecinos.
Este cambio no produjo ninguna mejora para los habitantes,
ya que hubo continuos conflictos con el Ayuntamiento
de Oviedo, estos problemas siguieron sucediendo durante
los siglo XVII y XVIII, aunque de una manera diferente
ya que los lazos que unían a Llanera y Oviedo
son cada vez más débiles. Esto lo encontramos
a la hora de nombrar cargos ya que el consistorio ovetense
tenía una potestad cada vez más reducida.
En este siglo XVIII y ya a principios
del XIX, hay que destacar la guerra de la Independencia,
donde varios vecinos fueron deportados a Francia como
prisioneros de guerra. Esta zona fue un lugar de paso
que se repetiría durante la guerra carlista.
En el siglo XIX, Llanera consigue
su independencia de Oviedo y fija su capital en Posada,
correspondiéndole el asiento numero 39 en la
Junta General del Principado. Algo que destaca es la
importancia que va ganando este concejo como vía
de comunicación y a esto se le empezó
a unir una industrialización incipiente, se instalan
industrias como Cerámica Guisasola, una fabrica
de explosivos, explotaciones mineras en Ferroñes.
Otro acontecimiento fue la instalación de la
línea de ferrocarril León-Gijón
que convirtió a Villabona en un importante nudo
ferroviario.
la gran cantidad de patrimonio artístico
del concejo destacaremos.
Lucus Asturm, de este antiguo asentamiento
romano hay cantidad de restos, piedras labradas, figurillas
femeninas de bronce, medallas. Todo ello conservado
en el Museo Arqueológico de Asturias.
La iglesia parroquial de San Miguel
de Villardeyo del siglo XV, en su capilla mayor se utiliza
una celosía que se reutilizó de otro edificio
que perteneció por su estilo a la época
de la monarquía asturiana. Está construida
sobre otra anterior que debió de quedar en ruinas
y a mitad del siglo XIX, sé rehizo completamente.
El templo es de planta rectangular, cabecera cuadrada
y torre campanario a los pies con pórtico ante
la puerta. Su interior se encuentra dividido en dos
naves separadas por triple arcada sobre pilares, la
nave mayor es amplia y bien iluminada, la menor es más
angosta. Se cree que su disposición de planta
este-oeste y la utilización del pilar cuadrado
guarden eco de la construcción antigua.
La iglesia de Santiago de Arlos es
Monumento Histórico Artístico, es una
obra clásica del románico rural, de una
sola nave y cabecera cuadrada típica asturiana.
La portada principal es de arco de medio punto con dos
arquivoltas con decoración de sierra. Lo más
destacado de la portada son los dos capiteles, el izquierdo
tiene dos caballeros que portan en la mano un halcón
y el derecho más estropeado muestra un cuadrúpedo
alado. Entre la nave y el presbiterio se eleva un arco
de triunfo con dos arquivoltas semicirculares que apoyan
en tres capiteles. En 1997 se realizan obras de restauración
que elimina el enfoscado dejando la piedra a la vista
Torre Valdés, es Monumento
Histórico Artístico, debido a las reformas
realizadas en el siglo XX, tiene un cambio de fisonomía,
la cubierta de tija a cuatro vertientes se sustituye
por un remate almenado y tanto en la torre como en el
cuerpo se abren grandes vanos goticistas. Podrían
corresponder a su construcción original las saeteras
del piso superior, aquí se encuentra el escudo
de armas de los Valdés, León, Castilla
y Bernaldo de Quirós.
El palacio de Villanueva es Monumento
Histórico Artístico, del siglo XVII. Obra
barroca que encaja perfectamente en la fisonomía
de la llanura de San Cucao. La fachada tiene un cuerpo
central de dos pisos con torres cuadradas y tres balcones
enrasados con antepecho de barrotes. Las torres son
pesadas y macizas de cuatro pisos separados por impostas
y lucen los escudos de armas labrados en granito entre
los balcones del tercero. La desnudez de su decoración
es total, los muros son de mampostería y sillarejo
con sillar en las esquinas, puertas y ventanas. En el
interior se encuentra el patio que está casi
arruinado con columnas caídas e invadido por
la maleza. Tenía escalera de piedra con barandilla
de madera que da acceso a la planta noble, presidida
por el gran salón con tres balcones. La capilla
estaba adosada a un lateral continuando la línea
de la fachada, debió de ser abovedada y de cañón
de medio punto con contrafuertes exteriores que recogen
el empuje. El palacio se debió comunicar con
la capilla por un pequeño coro, del que hoy solamente
queda la viga susténtate. Actualmente se utiliza
como pajar.
El palacio de Villabona es Monumento
Histórico Artístico, fue construido en
el siglo XVII, probablemente como ampliación
de un edificio anterior. Su fachada estuvo orientada
al este y tenia dos torres que la unían por un
corredor de madera. Entre 1661 y 1669 se levanta su
actual fachada al lado opuesto de la anterior presentando
planta cuadrada y cuatro torres. En el siglo XVII, sufre
un incendio y es reconstruido. El palacio actualmente
tiene una torre y planta rectangular. La fachada principal
tiene portada adintelada flanqueada por dos saeteras
y dos ventanas en arco de medio punto, el piso alto
con balcón centrado volado y ventana de enmarque
de molduras con dos escudos el de los Alonso de Villabona
y los de Portel, destacando en su fachada la sobriedad
del diseño. La torre es cuadrada y de cuatro
plantas que apoyan en un zócalo de sillar, en
el tercer piso aparece un escudo. Hay que destacar la
entrada donde se instaló la portada románica
que había estado en el muro de cierre de la finca
con decoración de puntas de diamante. En el interior
aparece un patio con galería actualmente cubierto,
que apoya en cuatro columnas toscanas que sustentan
el corredor de madera tallada. La capilla integrada
en el bloque palacial, tiene entrada independiente sin
comunicación con el palacio. Está dedicado
a los Reyes Magos.
La capilla de Santa Bárbara,
pequeña iglesia de una sola nave, recorrida al
exterior por estribos y cabecera poligonal realizada
en ladrillo y piedra. Tiene una aguda torre campanario
en el hastial. La portada forma un anticuerpo con arco
de medio punto sobre columnillas. La obra se debe a
la iniciativa de la fábrica de explosivos.
Entre sus fiestas, destacaremos.
En mayo, son las fiestas de San Isidro
Labrador en la localidad de Posada. En julio son las
fiestas del cruce en Posada y las de Santiago Apóstol
en Arlos y Pruvia.
En agosto, se celebra en Lugo de Llanera
las fiestas de Santa María, durante varios días
culminando las fiestas con el Martes del Bollu.
En septiembre, el día 8 en
la Morgal se celebran el Día de Asturias, donde
hay grupos folclóricos, artesanos, deportes autóctonos
y productos típicos de toda la región.
Los Carnavales tiene gran aceptación
en Posada, aunque también se celebran en otras
localidades. También hay jornadas gastronómicas,
como la del bacalao en septiembre y la de los productos
de la huerta y carne roxa en agosto.