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Saliendo de Selviella (a 6 km.
De Belmonte), llegamos a Bello, pueblo de gran
influencia en tiempos mediavales, donde la casa
de Bello, emparentada con los Argüelles Miranda,
de Almurfe, los Begega-Flórez, de Begega
y los Cienfuegos, de Argüerina, fueron el
auténtico poder político-social
de Miranda.Se trata de un pueblo donde la solidaridad
se sigue practicando, tanto para acondicionamiento
de caminos como para otras obras de carácter
comunitario, lo mismo que ocurre en los pueblos
vecinos del Pontigo y Santa Marina. No hace muchos
años era digno de ver a estas gentes transportando
sus pertenencias en primavera hacia el puerto
(Alzada). Lo hacían en dos jornadas, con
una parada obligatoria en Aguasmestas, límite
de los concejos de Belmonte, Miranda y Somiedo.
El espectáculo era ver sus rebaños
de ganados, mulos, gallinas, vacas y cerdos a
su paso por Belmonte; hoy, la trashumancia se
realiza en camiones y tractores. Aún conservan
"el filandón", reunión
de las gentes "vaqueiras" en las cocinas
para tratar de temas cotidianos y "El Concejo
Abierto", reunión vecinal al toque
de campanas para tratar temas comunitarios.
El folklore vaqueiro es muy
rico en canciones ancestrales. El pueblo vaqueiro
es abierto y dinámico, sus gentes, en la
actualidad se dedican a diversos oficios y en
su comunidad se puede observar un gran avance
en su forma de vida.
Continuando la ruta llegamos
al pueblo de Begega, capital parroquial y donde
en época romana existió una explotación
aurífera. En la carretera de la Brueba
se pueden observar vestigios de la conducción
romana para llevar agua a la explotación
de cielo abierto de Begega. En la actualidad esta
explotación aurífera ha sido puesta
de nuevo en explotación. Cuenta este pueblo
con una casa solariega de los Begega-Florez. En
sus proximidades sobresale el Valle de Begega,
donde hay una bella capilla en ruinas.
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