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Illas es paseo,y senderismo en rutas
que van hasta la Reigada, Candamo o, la más famosa,
, coronando el pico Taborneda o Gorfolí, en una
poderosa vista de toda la comarca de Avilés,
que alcanza desde la montaña al mar.

Nada se sabe acerca de la historia
de este territorio hasta la Edad Media. La primera referencia
histórica sobre estas tierras se encuentra en
el testamento de Alfonso III, del año 905, en
el que se menciona la iglesia de San Julián de
Illas. En el siglo XI aparece documentada la villa de
Viescas, y en el XII se vuelve a mencionar la iglesia
de San Julián. Posteriormente, el concejo pasó
a pertenecer al alfoz de Avilés, hasta que, por
fin, en 1818 Illas se constituyó en Ayuntamiento
independiente.
En el apartado monumental, hay que
mencionar la iglesia de San Julián, en Callezuela,
cuyo edificio actual se levantó, seguramente,
sobre el viejo templo medieval, en 1782. Presenta planta
de cruz latina con torre cuadrada (del año 1821)
a los pies; en el exterior cuenta con pórtico
y contrafuertes, y en el interior se conservan dos sepulcros
góticos. En el barrio de El Bruzal, se alza el
palacio de Bárcena, que consta de torre, capilla
y vivienda, de los siglos XVI-XVII, y cuenta con varios
escudos nobiliarios.
La Peral posee la iglesia de San Jorge,
del s. XVIII, aunque reconstruida tras la guerra civil
de 1936, y una curiosa casa-cuartel de la Guardia Civil,
del año 1945, en el barrio de La Torre. En Viescas
existe una casona de estilo indiano y la capilla del
Santo Ángel. Otras capillas de arquitectura popular
y bien integradas en el entorno son las del Espíritu
Santo en Piniella, San Antonio Abad en Taborneda, Virgen
de los Remedios en Sanzadornín, Cristo del Socorro
en Calavero y Santa Ana en Argañosa.
Illas es un concejo eminentemente
rural que vive de la agricultura y de la ganadería,
en el que no existen industrias ni explotaciones que
deterioren el medio ambiente, por lo que resulta ideal
para pasear y disfrutar de la naturaleza. Se pueden
realizar fáciles travesías, de no más
de una hora de duración, entre la capital municipal
y algunos pueblos, aunque también se puede disfrutar
de rutas de senderismo, entre las que destaca la que
desde Callezuela, por Rozaflor, asciende al Gorfolí
su cumbre más elevada, con 619 m de altitud,
desde donde se contempla una hermosa panorámica
de la costa y de las montañas del interior, para
terminar en Taborneda (unas tres horas de duración).
Lógicamente también se pueden realizar
rutas en bicicleta de montaña.
El concejo cuenta con unos 160 hórreos y paneras,
algunos de ellos decorados con tallas y de gran antigüedad,
así como con varias castañedos y un viejo
tejo situado frente a la iglesia de Callezuela. Uno
de los principales atractivos del concejo lo constituye
la gastronomía, de carácter casero y en
la que sobresalen los productos autóctonos: fabada,
pote de berzas, carne roxa, cordero, jabalí,
pitu de caleya, callos, embutidos y, sobre todo, el
queso de La Peral, de tipo semiazul y elaborado con
leche de vaca y manteca de oveja. Sin olvidar la sidra
natural de elaboración artesanal.

Sus monumentos más destacados
se encuentran en la villa del concejo. Así están:La
iglesia de San Julián. El edificio actual se
levanta en el lugar que ocupaba un templo medieval,
su estructura es de planta de cruz latina con torre
cuadrada a los pies la derecha es gótico del
siglo XIV. El palacio de Bárcena, está
formado por una serie de edificios que se insertan formando
un conjunto, Las iremos destacando según sus
núcleos de población.
Entre sus fiestas mas representativas:
En La Callezuela: el día
7 de enero San Julián, el domingo siguiente
al día 13 de junio San Antonio de Padua
y el primer domingo de julio la Sacramental. La Peral:
el día 2 de febrero las fiestas de Las
Candelas donde se canta el himno del pueblo, el primer
domingo de agosto las fiestas de San Jorge.
En Calavero el primer fin de semana de septiembre es
la fiesta folclórica asturiana del Cristo del
Socorro. En Taborneda: el domingo siguiente al 7
de enero, es la fiesta de San Antonio Abad.
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