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Cudillero - Historia
Cudillero es Asturias, diversidad
geográfica y de gentes: mar, montaña,
pescadores, agricultores y ganaderos, vaqueiros, ademas,
siempre tuvo unas especial relacion con el mar , desde
los vikingos , hata la emigracion a america.

Cudillero es un concejo situado en
la costa, de clima suave y templado, y una no muy accidentada
orografía, abundando en este concejo las superficies
arboladas. Su fauna es también muy variada (jabalí,
zorros, ardillas, nutrias y martas, armiños,
tejones y diversas aves). En los ríos que surcan
Cudillero se pueden pescar truchas.
La economía del concejo está basada sobre
todo en la pesca marítima, la agricultura y ganadería,
y también el turismo.
Los primeros pobladores de Cudillero se remontan a la
prehistoria y la época castreña, y ya
en la Edad Media era una zona muy poblada, probablemente
de pescadores, como demuestra una necrópolis
que data del sigo X.
En la cultura popular de este concejo destacan las peculiares
creencias y supersticiones, que tienen mucho que ver
con el mar, a pesar de su arraigada religión,
y abundan las leyendas, como las del diañu, la
güestia y la guasa.
El folklore pixueto (así se
conoce a los habitantes de Cudillero), es de gran atractivo,
y ofrece al visitante gran cantidad de bailes, como
la danza prima, giraldillas, el descanso, el temperendengue
y el perlindango
En la prehistoria ya existían
lugares del concejo habitados por grupos humanos, como
lo prueba el hecho del hallazgo de diversos útiles
y cantos tallados en La Atalaya y Salamir. Como en el
resto de la zona, Cudillero estuvo ocupada por los pésicos,
que residían en castros, habiéndose catalogado
un tortal de cinco de estos poblados.Todas las parroquias
del concejo ofrecen importantes atractivos turísticos,
que pueden conocerse estableciendo rutas, bien por la
costa o por el interior. La villa de Cudillero es, sin
duda, una ruta de obligado recorrido, por supuesto a
pie. Adentrarse por sus torcidas y estrechas callejuelas
y escaleras de piedra, por sus pasadizos y calles mágicas
para acceder a los miradores naturales de El Picu, La
Garita, El Contorno, Cimadevilla o La Casa´l Fuego,
desde donde se contempla un Cudillero diferente, que
atrae, subyuga y embruja a propios y extraños.
No existen restos de hombre prehistórico
en lo que entendemos por tierras actuales de este concejo,
pero si los encontramos en los concejos limítrofes.
Es en la época castreña
donde encontramos los primeros restos de este concejo,
encontrándose dos castros que son: los castros
de La Garita y La Cavona. Hace relativamente poco se
descubrió otro yacimiento, el de Gurión.
Todos estos emplazamientos parecen de tipo prerromano.
Los restos de la época romana
aquí, en esta zona están muy difuminados.
Los primeros datos los encontramos
en la Edad Media, en lo referente a las actuales tierras
de Cudillero. En el límite de dos poderosas entidades
eclesiásticas la de Oviedo y la de Pravia es
donde surgiría un pequeño puerto pesquero
que hoy ostenta la capitalidad.
Será en el siglo XIII, cuando
se iniciara un periodo de transformaciones en este sector.
Es en esta época cuando se funda la puebla de
Pravia y a partir de entonces todas las tierras del
actual Cudillero estarán integradas en Pravia.
La primera noticia relativa a la ya existencia de la
localidad de Cudillero es la que se refiere a una donación
al monasterio tinetense en 1285. Toda la población
estaba volcada en la pesca y todo este desarrollo tuvo
que estar mediatizado por la poderosa familia de Omaña,
que ejercieron su poder en la región en esta
época.
En el siglo XV, Cudillero ya estaba
consolidado como puerto pesquero y solicito la concesión
del alfolí de la sal que la tenia monopolizada
la capital praviana. La concesión no llega a
efectuarse nunca.
En la Edad Moderna, Cudillero ya está
consolidada, siendo el centro pesquero Asturiano y aparecen
una serie de edificaciones como la iglesia de San Pedro
edificada por los vecinos. También se construye
un muelle en el puerto y el castillo de San Juan para
defenderse de las incursiones inglesas.
En el siglo XVIII, los vecinos ofrecieron
1.000 doblones por segregarse de la jurisdicción
del concejo de Pravia ya que no podían nombrar
sus cargos, pero esto no llegaría hasta 100 años
más tarde. En esta época sólo había
un coto en este territorio que era perteneciente a un
miembro de la poderosa familia de los Omaña.
En el XIX, llega la deseada autonomía
municipal de Cudillero, en parte debido a la importancia
del puerto pesquero y se plantea la necesidad de ampliar
el puerto, cosa que no llegaría hasta el siglo
XX.
En el XX, la Guerra Civil aquí
tuvo unos acontecimientos previos, como el asesinato
a balazos del líder de la Izquierda Republicana
de Cudillero, Bonifacio López perpetrado por
la ultraderecha, exigiendo los parlamentarios del Frente
Popular Asturiano un juez para aclarar los hechos. En
este siglo se adjudico la construcción de un
nuevo puerto los trabajos fueron en diferentes fases
y acabaron en el ochenta. También se remodela
la carretera a Galicia.
Las principales obras arquitectónicas
del concejo de Cudillero son:
La capilla del Humilladero, es gótica
pero muy reformada. Su estructura es de planta cuadrada
con contrafuertes y bóveda de ojivas. Tiene un
retablo de los siglos XVI o XVII.
La iglesia de San Pedro es gótica
pero del siglo XVI, está costeada por los vecinos
del pueblo. Su estructura es de nave única con
bóveda de crucería y ábside semicircular.
Durante la Guerra Civil fue incendiada y vuelta a construir.
La iglesia de San Martín de
Luiña del siglo XVIII, es de planta de cruz latina
con tres naves, los muros son de mampostería
revocados y sillar que queda a la vista en cornisas,
arquerías y pilares. Todo se cubre con bóveda
menos el crucero con cúpula. Tiene pórticos
laterales que se abre en tres arcos de medio punto sobre
pilares. La decoración esculpida está
en la puerta con pilastras acanaladas y molduras de
oreja. Tiene tres buenos retablos barrocos.
La iglesia de Santa María de
Soto de Luiña, es Monumento Histórico
Artístico, su estructura es de nave única,
doble crucero y cabecera semicircular. Tiene una torre
cuadrada de tres pisos, en los dos superiores con hornacinas
y entre ellas ventanas rectangulares, la torre se completa
con cornisa de piedra y con gárgolas en forma
felina. Tiene retablos barrocos del siglo XVIII, el
mayor dedicado a la Virgen de la Humildad que se adapta
a la forma del ábside.
La casa rectoral, junto a la iglesia
es Monumento Histórico Artístico, de planta
rectangular y dos pisos de mampostería con enmarques
de piedra. Su cornisa tiene triglifos y metopas. El
edifico fue restaurado y se dedicó a casa de
cultura y museo, donde se muestra una variada colección
de escultura, ornamentos sagrados y orfebrería.
La quinta de Selgas del XIX, la quinta
está totalmente cercada con dos puertas monumentales.
La principal al sur con un arco triunfal con tres vanos
adintelados, uno de puerta y los otros a los lados,
todos enrejados. El entablamento está sostenido
por pilastras y sobre él se colocan jarrones.
En la puerta lateral predomina el trabajo de hierro
forjado, dos grandes pilares delimitan la reja central
y sostienen dos leones alados. El palacio es de planta
rectangular de dos pisos, ático y un bajo que
actúa de zócalo. La fachada principal
se adelanta desembocando en una puerta hacia la escalinata
central de piedra. Se abren tres puertas en cada piso
dispuestas en arco con frontones curvos.
Su interior se ha comparado con un
museo por la calidad y cantidad de todo su mobiliario.
A los lados de la fachada posterior, se levantan dos
pabellones de un piso sobre zócalo: el pabellón
de Tapices y el palacete de invitados.
Su jardín es una mezcla francés
y pintoresco. El edifico está en el punto central
y dominante del jardín francés y un poco
más alejado el pintoresco en el que parece que
se impone la naturaleza. En el jardín hay caminos
irregulares, grutas artificiales, estanques, ríos
y puentecillos. Los planos de esta casa fueron del propio
Fortunato Selgas. También fue el autor de los
planos de las escuelas del Pito y de la iglesia de Jesús
Nazarno.
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