|
Los dinosaurios, al desplazarse
sobre un sedimento (fango o arena), producían una serie
de impresiones en el mismo a las que denominamos huellas
de pisadas o icnitas. Al conjunto de éstas, ordenadas
consecutivamente siguiendo una dirección determinada se
le denomina rastro. Las icnitas no pueden dar
información sobre el comportamiento de los dinosaurios y
sobre el ambiente en el que vivían.
Cuando las huellas se formaron el sustrato era blando,
sólo más tarde, después de haber sido profundamente
enterradas se convertirán en roca dura.
Las evidencias más claras sobre la abundancia y variedad
de dinosaurios que poblaron nuestro territorio durante
el Jurásico parten de los numerosos hallazgos de icnitas
en las tres formaciones del Jurásico Superior (Vega,
Tereñes y Lastres) que aforan en los acantilados
costeros de los concejos de Villaviciosa, Colunga y
Ribadesella.
Del estudio de las huellas asturianas, y de su
comparación con otros yacimientos conocidos se
desprenden las siguientes conclusiones: Están
representados tanto dinosaurios bípedos (terópodos y
ornitópodos) como cuadrúpedos (en su mayoría saurópodos).
A juzgar por las dimensiones de estas huellas, hubo en
nuestra región dinosaurios de proporciones muy diversas:
desde muy pequeños, del tamaño de un ave actual, hasta
enormes, como sería el caso de los braquiosáuridos.
Algunas icnitas como las de la playa de La Griega, son
las mayores conocidas en España y se encuentran entre
las de mayor tamaño del mundo.
fuente sociedad regional turismo
|