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Al mando del capitán Ramón Martín Cordero, zarpó de
Barcelona el 10 de agosto de 1919 el Valbanera en el que
habría de ser su ultimo viaje. Tras hacer escala en
Valencia, arribó a Málaga el trece de agosto, donde
embarcó un importante cargamento de aceitunas, frutos
secos y vino. Tras embarcar 34 pasajeros, zarpó de
Málaga el mismo día 13 rumbo a Cádiz, puerto del que
zarpó hacia las Islas Canarias tras embarcar pasajeros.
El día 17 atracó en Las Palmas con 573 pasajeros a
bordo. En este puerto embarcaron 251 pasajeros más, de
los cuales 169 se dirigían a La Habana y 82 a Santiago.
El 18, mientras el vapor carbonea en Santa Cruz de
Tenerife, embarcan 212 pasajeros. Finalmente, el día 21
zarpa de Santa Cruz de La Palma, último puerto español
de la travesía, donde han embarcado 106 pasajeros más.
Rumbo a San Juan de Puerto Rico, Santiago de Cuba, La
Habana, Galveston y Nueva Orleáns, el Valbanera deja
atrás el puerto palmero, en un viaje hacia la historia y
cómo no, hacia el olvido. Viajan a bordo 1.230 personas,
88 tripulantes y 1.142 viajeros. Cuenta la leyenda que
mientras el buque reviraba en el puerto de Santa Cruz de
La Palma, perdió uno de sus anclas. Un negro presagio
para los supersticiosos marineros.
Tras haber hecho escala en San Juan de Puerto Rico,
arriba el 5 de septiembre el Valbanera a Santiago de
Cuba y es aquí precisamente donde comienza el misterio
que envuelve el naufragio del vapor. La mayor parte del
pasaje tenía billete para La Habana. Sin embargo, 742
pasajeros decidieron desembarcar en Santiago. Es
evidente que esta decisión salvó sus vidas. El por qué
de este desembarque masivo continua siendo un misterio.
Una familia que había embarcado en La Palma, los
Zumalave, había pasado toda la travesía intentando
tranquilizar a su hija pequeña, que desde el embarque se
había mostrado muy nerviosa, sumida en un estado de gran
ansiedad. Al atracar el buque en Santiago, el
nerviosismo se troncó en histeria. La pequeña suplicaba
a sus padres que abandonasen el vapor, ya que tenía la
certeza de que este se iba a hundir. Tal era el estado
de la niña que finalmente la familia decidió
desembarcar.
El mismo día 5 zarpa el Valbanera de Santiago rumbo a La
Habana, con 488 personas a bordo. ¿Conocía el capitán
Martín Cordero la formación de un ciclón en el Golfo? Es
una pregunta que probablemente quedará para siempre sin
respuesta. Desde Punta Maysi fue avistado el buque por
penúltima vez, navegando a toda máquina en un mar
extrañamente en calma y, como telón de fondo, un cielo
que comenzaba a llenarse de inquietantes cirros y
cirrocúmulos.
La Habana, primeras horas de la noche del 9 de
septiembre de 1919. El viento huracanado procedente del
Golfo había estado castigando las callejuelas de la
capital cubana durante toda la tarde. Los negros
nubarrones que descargaban sin descanso trombas de agua
sobre la ciudad hacían que los capitanes de los buques
atracados en los muelles sintiesen una punzada de
inquietud, dudando entre si sus vapores se encontraban
al abrigo de un puerto o si acabarían varados sobre el
paramento de los muelles. Los pasajeros de uno de estos
buques, el Montevideo, no daban crédito a sus oídos
cuando entre los aullidos del viento escucharon el
desesperado bravido de la sirena de un vapor pidiendo
práctico.
Algunos pasajeros alcanzaron a distinguir desde las
cubiertas del Montevideo las luces de un vapor con
cámara de pasaje, que aguantándose frente al Castillo
del Morro, hacía señales con una lámpara morse. Los
vigías del Morro descifraron las señales que emitía el
vapor insistentemente: la letra G del código
internacional de señales, dos destellos largos de luz
seguidos de uno corto. Necesito práctico. A pesar que
desde el atardecer había sido encendida la señal que
indicaba que el puerto se encontraba cerrado, tres luces
rojas dispuestas verticalmente, los vigías encendieron
una nueva señal: tres luces en línea vertical, blanca la
superior y verdes las inferiores: "el estado de la barra
no permite salir al práctico", probablemente la última
señal que hubieran deseado ver aquella noche desde el
buque. Lacónicamente el capitán del desconocido vapor
indicó por señales que intentarían capear el temporal en
alta mar. Lenta, imponentemente, el buque fue virando,
arrumbando hacia el norte entre las gigantescas olas que
se estrellaban contra los acantilados. En pocos minutos
sus luces se perdieron entre la lluvia y los rociones de
agua de mar. Se supone que dicho buque era el Valbanera.
El Valbanera nunca llegó a puerto. Una semana
después de haber sido avistado, se propagó por todo el
Caribe la noticia: el Valbanera había desaparecido.
Desde la Gran Inagua hasta Cabo San Antonio, desde La
Habana a Cabo Sable, se inició una búsqueda frenética
del vapor y de las casi 500 personas que en él viajaban.
El día 19, el cazasubmarinos de la US Navy US SC 203
pone rumbo al bajo de Rebecca. A unas 5 millas al este
de dicho bajo, se encuentra una zona denominada Half
Moon, el Bajo de la Media Luna. El comandante vislumbra
algo que sobresale del agua en el límite occidental del
bajo. Inmediatamente enfoca sus prismáticos y lo que ve
le deja atónito. Del agua sobresale el palo trinquete de
un vapor y dos pescantes de botes salvavidas. Tras casi
diez días de búsqueda, el Valbanera había sido
encontrado.
Tras la inspección de los restos se hace un informe cuyo
resumen es telegrafiado por el Comandante del Séptimo
Distrito Naval al Departamento de marina de Washington.
El texto del estremecedor mensaje es el siguiente:
Key West Flo 2:44 AM Sept 21, 1919
Secnav Opnav Washington
El pecio en el Bajo de la Media Luna situado a 6,4
millas al 94 verdadero del Bajo de Rebecca ha sido
identificado en este día sin ningún género de dudas como
el vapor español Valbanera, de la Compañía Pinillos
-El casco está bajo el agua con el extremo de babor de
la cubierta de botes sobre la superficie del agua -Los
pescantes indican que no se hizo ningún esfuerzo para
arriar los botes salvavidas -El pecio está orientado
hacia el oeste a una profundidad de 3 a 4 brazas
-Excepto una cabeza no han sido vistos restos humanos o
restos flotando del naufragio durante los días que los
cazasubmarinos han pasado cerca de la zona. A partir de
aquí todo queda envuelto en un impenetrable misterio.
Nunca sabremos a ciencia cierta lo que sucedió. Existen
incluso dudas en cuanto a si fue el Valbanera el buque
avistado desde La Habana.
Docenas de anécdotas y leyendas rodean al Valbanera ya
su naufragio. Sin embargo, la más curiosa de ellas nos
fue dada a conocer en Florida, mientras realizábamos
investigaciones sobre la desaparición del vapor. Los
restos del Valbanera son conocidos en la zona de los
cayos como The Wreck of the Whores, el Pecio de las
Putas. Es curioso comprobar, como la transmisión oral de
la historia puede llegar a deformar los acontecimientos.
Según la leyenda que circula entre los pescadores de Key
West, al Valbanera no se le permitió entrar en La Habana
porque a bordo viajaba un nutrido grupo de prostitutas.
Tampoco es nada nuevo. En los tiempos de la emigración,
no resultaba infrecuente verlas hacinadas en los
entrepuentes de los vapores, huyendo de la miseria y el
hambre. El Pecio de las Putas. Epitafio no merecido para
los 488 marinos y emigrantes españoles que quedaron para
siempre sepultados en el Caribe en la que ha sido la
mayor catástrofe en la historia de la Marina Mercante
Española.
Fernando García Echegoyen
Naufragio
Crónicas del mar y la muerte
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