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Motivos de la emigración
Según aumentaba el movimiento emigrador, parece que se
fue rebajando la edad a la que se embarcaba, son dos los
motivos principales, por un lado está la imitación del
vecino del pueblo que se marcha y triunfa en América,
volviendo con fortuna, por otro lado se les inculca a
los niños la idea de que al llegar a los quince años
tienen que partir para América, al lado de algún
pariente o amigo. Este "echarles de casa", que
caracterizó la educación aldeana de Asturias, es el
signo que encontramos con mayor imperativo entre la
colonia asturiana del Uruguay. Se les decía: "tienes que
ir a la escuela y aprender mucho para que luego te vayas
a América".
Hidalgos segundones y gente acomodada
La salida de hidalgos segundones y gente acomodada
cuando la emigración no era aún masiva, ha servido de
apoyo a planteamientos como el que la emigración desde
las provincias del norte de España excepto Galicia, no
se debía a la falta de trabajo, ni a causa alguna física
o económica, a diferencia de muchos levantinos que
emigraban como consecuencia de su miseria y que muchos
emigrantes vascos, santanderinos y asturianos suelen
llevar pequeños capitales y una formación cultural
adecuada.
Los "ganchos" o agentes de los armadores
Uno de los motivos de la salida de los campesinos
asturianos hacia la emigración, era la propaganda
"ilícita" de los agentes o armadores por sus anuncios y
reclamos notoriamente falsos.
Estos agentes de los armadores, se dedicaban a hacer
publicidad de los próximos viajes y también a arreglar
los papeles para la salida de los campesinos. Ya
avanzado este siglo esta especie de Agencias de Viajes
para Ultramar pasaron a estar sometidas al control de
las Inspecciones de Emigración (la de Asturias se
hallaba en Gijón), recibiendo el nombre de "Oficinas de
Información y Despacho de Pasajes para Emigrantes"
condición que obligaba a llevar un "Libro de Registro",
con los datos relativos al comprador de cada uno de los
pasajes y un "Copiador de Cartas" con la correspondencia
relativa al mismo asunto; ambos libros tenían que ser
visados por la Inspección correspondiente.
Unos ejemplos de los libros de cartas son estas dos,
escritas al Sr. Luis de Maruri consignatario de buques
santanderino.
15 Julio 7
Sor. Dn. Luis de Maruri
SANTANDER
Muy Sor. Mío: Poseo su estimada de 10 del actual y tomo
nota de la variación en la fecha de salida del vapor
"Paraná" . No he contestado antes a sus attas. Cartas
por no tener motivo para ello, pues esta no es época de
embarques en esta región y me estoy dedicando a hacer
propaganda, creyendo que para el próximo Otoño se puedan
conseguir bastantes pasajes, contando con que V. Tengan
en esa persona de confianza que se encargue de embarcar
a los chicos que no puedan llevar la documentación
arreglada por no estar libres de quintas, pues no siendo
así no se conseguiría nada.
De V. Afmo. S.S.Q.S.M.B.
(sin firma)
7 Nobre 07
Sor Dn. Luis de Maruri
SANTANDER
muy Sor. mío: Hoy se me presentó un vecino a decirme que
desea mandar un hijo a Veracruz en el vapor que salga de
esa el 22 ó en la fecha que sea y tanvien me dice irán
algunos más en 3. a. Le debo de advertir que tienen que
ir sin documentos, por tener 16 años, y sólo llevarán la
cédula, por lo que a vuelta de correo necesito me diga
lo que cuesta cada pasaje, incluyendo los gastos que
haya para poder embarcarlos de matute teniendo la
seguridad que no tengan inconveniente alguno, tanto en
ese puerto como al tocar en La Coruña. Teniendo la
completa seguridad puede conseguirse mucho pasaje para
Buenos Aires, y era conveniente me dijera qué tendrán
que pagar además del pasaje los de Buenos Aires.
De V. afmo. S. S. Q. S. M. B.
Francisco Zaldívar
Evasión del reclutamiento militar
Otra de las razones que obligaba al asturiano a emigrar
era el servicio militar, el sistema de reclutamiento era
de tiempos de Carlos III y consistía en tomar a un mozo
de cada cinco de reemplazo (de ahí que se les defina con
la palabra "quintos" a los reclutas) quedando así
vinculado a la tropa por un periodo de ocho años, aunque
por diversas causas económicas del estado español en
aquellos tiempos, se llegaron a conceder licencias
temporales (preferentemente durante las cosechas). El
sistema de "quintos" fue muy contestado (motín 1773
Barcelona) y también fue rechazado por algunas
localidades como Madrid, así como también por
profesiones como licenciados, clérigos, maestros de
escuela, etc.; el sorteo no se hacía con rigor y el
quinto sorteado era sustituido por un pobre o vagabundo,
si el médico no lo declaraba incapacitado. Esto dio
lugar a que los más desamparados o sin influencia alguna
fuesen al servicio militar. En 1717 una Real Cédula dio
lugar a que se recogieran los vagabundos y holgazanes e
ingresaran en el ejercito, en 1775 Carlos III ordenó que
anualmente se hiciese una leva en Madrid y en todos los
pueblos grandes para la recogida de vagabundos, ociosos
y mal entretenidos. A los tres días, si no podían
justificar ocupación, tenían entre 17 y 36 años y sin
impedimento físico, quedaban sujetos al servicio de las
armas.
Posteriormente en 1837 quedó establecido que se podía
sustituir la obligación militar por una cantidad de
dinero, siendo fijada en 1885, en seis mil reales (1500
ptas.) para los destinos peninsulares y en ocho mil
reales (2000 ptas.) para los destinos de ultramar; estas
cantidades estaban muy por encima de las posibilidades
de los campesinos asturianos.
Hay que destacar que surgieron compañías de seguros que
cubrían este aspecto (pagando a partir del nacimiento
del niño) pero su campo de acción estaba más bien en la
ciudad, siendo escaso en el ámbito rural.
En el año 1885 también se estableció que la duración del
servicio militar se fijara en doce años, desde la
entrada en la caja de reclutas hasta el término de la
segunda reserva. También se crea la figura del
sustituto, otra de las posibilidades de librarse del
servicio militar; los quintos destinados en ultramar
podían buscarse un sustituto, que debería ser de la
misma zona, soltero o viudo sin hijos y sin sobrepasar
los treinta y cinco años. Esto dio lugar a que los
dueños de las caserías llegaran a amenazar a sus
inquilinos con perder la casería que tenían en régimen
de alquiler si uno de sus hijos no hacía el servicio
militar en sustitución de un hijo del dueño de las
fincas. Estas reglamentaciones siguieron en vigor hasta
1912 en que se suprimieron y aparecieron otras formas
del servicio militar.
Esta larga duración era suficiente para animar a la
emigración, pero a esto se añadían las guerras (Cuba,
Filipinas, carlistas en España y otras guerras
coloniales, sobre todo Marruecos que fue la que más alto
grado de emigración produjo). Esta emigración llegó a
ser tan alta que en el sorteo de quintos en 1892 había
un 78% de ausentes en el municipio de Soto del Barco.
En el periodo de 1915 a 1920 en Asturias se llegó al
mayor número de prófugos (exceptuando Canarias) llegando
a ser más del doble de la media nacional. El emigrante
no manifestaba que su viaje era una forma de evadirse de
la "quinta" (ni en el momento de la partida ni tampoco
después, para no ser tachado de mal patriota).
Económicos y de población
Es de tener en cuenta también los factores económicos;
con la desamortización de Mendizábal se agrava la
situación de los campesinos, al elevar los propietarios
las rentas de las caserías, forzando a los campesinos a
emigrar, a la vez que impedía también el que los colonos
pudieran acometer mejoras en la explotación. El
periódico "El Carbayón" el 13 de enero de 1881 escribía
"Dénles (a los labradores) tierra fértil que cultivar y
arrendamientos ventajosos, más estimación y menos
desdén, alívienlos de los impuestos y disminuyan el
precio del arriendo; entonces la emigración disminuirá,
porque nadie va a buscar lejos lo que puede hallar en su
hogar".
También el factor poblacional es de tener en cuenta, ya
que en la segunda mitad del siglo XIX las altas tasas de
fertilidad alcanzadas no permitían ofrecer tierras a los
hijos a través de nuevas particiones de caserías por
alcanzar estas una extensión mínima. Esto añadido a la
elevación de las rentas y de los impuestos forma otro
pilar fundamental como causa de emigración.
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