No se puede explicar la emigración asturiana basándose
en una sola causa sino de un conjunto de factores, en
cada momento y lugar puede pesar alguno más que otro y
no se puede generalizar. Las causas de tipo económico y social: se trata
de la explicación más socorrida. Algunos autores
consideran que la reducción de la mortalidad unida al
mantenimiento de altas tasas de fecundidad supuso un
desequilibrio entre población y recursos que el
incipiente desarrollo minero e industrial no fue capaz
de solventar. Era imposible parcelar más las caserías y
las tierras que se roturaban eran de mala calidad. Los
resultados eran escaseces y carestías. A esto hay que
unir la extensión de la ganadería que provocó una
liberación de mano de obra. De ahí que los asturianos se
marcharon para obtener bienestar y promoción personal.
Pero los propios contemporáneos se extrañan de que los
brazos necesarios para la industria llegaran de
Castilla. Lo que ocurría es que en Asturias los obreros
querían tener además de su trabajo, una pequeña parcela
que cultivar y a veces esto era difícil, así que
prefieren emigrar. Así pues, son cuestionables las
explicaciones de la emigración asturiana sólo como
consecuencia de las limitaciones de la economía
regional. Interpretando las relaciones de precios y
salarios algunos autores se han cuestionado el papel de
la miseria absoluta como causa migratoria. En
definitiva, la emigración Americana no se nutre solo de
campesinos pobres, de ahí la necesidad de ampliar la
relación de causas del fenómeno migratorio.
La tradición migratoria e imitación: Un aspecto
fundamental que incita al asturiano a emigrar a América
son las llamadas que desde allí les hacen parientes o
conocidos. Así pues, muchos asturianos no van a la
aventura sino a un subsistema conocido, integrado por
quienes emigraron antes. A los niños se les inculcaba la
idea de que tenían que partir hacia América junto a
algún pariente o amigo. En México se habla de una
"emigración en cadena" ya que en unas pocas ciudades hay
una presencia concentrada de emigrantes del oriente
asturiano, ya que unos iban llamando a otros y éstos a
su vez a otros. Así pues, según esta interpretación,
algunos emigrantes no tienen como fin hacer fortuna,
sino aumentar la que tienen, de ahí que no aceptaran
trabajar en la región ni trasladarse a Castilla o
Madrid.
Servicio militar: La posibilidad de eludir el
servicio militar es otra causa que hay que considerar.
Éste era un recurso paterno más barato que la redención
en metálico y más seguro que el pago de un sustituto.
Además de evitar un prolongado servicio de entre 3 y 7
años, se podía compensar la inversión realizada cuando
el hijo regresaba enriquecido. Esto implicaba que los
hijos se marcharon a los 15 o 16 años antes de la
llamada a filas que se producía a los 17.
Legislación favorable: Algunos países de acogida
hacen llamamientos a Europa pidiendo población, a la vez
que en España se producen cambios en la legislación que
facilitan las salidas. Pero no todo son facilidades para
la emigración, los dueños de las tierras y más tarde los
industriales a través de sus periódicos, trataron de
oponerse con el argumento que identifica población y
riqueza, recubierto de un tono moralizante alegando
desgracias a causa de las enfermedades tropicales.
Silvia Álvarez Rocha(Licenciada en Historia)